
La repostería creativa está en auge, y cada vez más personas se animan a decorar tartas, cupcakes y galletas con distintas coberturas y cremas originales. Sin embargo, los nombres anglosajones de estas masas pueden generar confusión. Te explicamos los principales tipos de coberturas en repostería para que domines cada una de ellas.

Frosting es el término general que denomina todos los glaseados dulces usados para decorar postres. En Estados Unidos se conoce como Frosting, mientras que en Inglaterra se utiliza el término Icing, aunque ambos hacen referencia a lo mismo.
Los nombres tienen un significado: Frosting significa "escarchado" e Icing significa "helado", porque estas cremas crean ese efecto visual sobre la superficie donde se aplican. Existen varios tipos de frosting, cada uno con características y usos distintos.
Es la cobertura más básica y sencilla de preparar. Se elabora únicamente con azúcar glas o impalpable y agua, convirtiéndola en la opción ideal para galletas y postres simples.
Más consistente que el glasé básico, el Royal Icing se prepara con azúcar glas, clara de huevo y un poco de zumo de limón. Esta mayor consistencia permite crear decoraciones más estructuradas y detalladas.
El fondant es la cobertura más utilizada para forrar tartas completas y crear figuritas decorativas, gracias a su textura dura y modelable. Se divide en dos categorías principales.
El buttercream es quizás el frosting más popular para la decoración de cupcakes y tartas. La receta básica combina azúcar glas, mantequilla, leche o nata líquida y extracto de vainilla.
Una vez obtenida la masa cremosa, puedes personalizarla agregando colorantes alimentarios, chocolate, especias o sabores variados. Con una manga pastelera consigues efectos visuales espectaculares.
Esta cobertura tiene una textura similar al buttercream, pero con un sabor menos dulzón y más sofisticado. Se prepara con los mismos ingredientes que el buttercream, pero sustituyendo la nata por queso crema o queso de untar, lo que le proporciona ese toque ácido característico.
En España, el mazapán es sinónimo de Navidad, pero su masa de almendras elástica y modelable es perfecta para forrar tartas, pasteles y galletas durante todo el año. Aporta un sabor especial y diferente al resto de coberturas.

La elección depende del tipo de postre que prepares. Para galletas simples, el glasé funciona perfecto. Si buscas decoraciones detalladas, opta por Royal Icing o fondant. Para cupcakes, el buttercream es insuperable, mientras que para forrar tartas completas, el fondant sólido o el mazapán son opciones excelentes.
Experimenta con cada tipo de cobertura para descubrir cuál se adapta mejor a tu estilo de repostería creativa.