
Cuando descorrí las cortinas de la imaginación me encontré con un paisaje fantástico: un bosque de abetos de chocolate sobre un lecho de musgo en mi cocina. Me había pasado otras veces, siempre por Navidad. Recuerdo que un año florecieron naranjas de chocolate en un abeto que dormía en un rincón del comedor. Y en otra ocasión, unas galletas en forma de viejecitos muñequitos de jengibre improvisaron un baile agarrados de la mano después de depositar sus cachavas de caramelo en el suelo. Alucinaciones navideñas. Hay gente que sueña con el gordo de Navidad y deja correr su imaginación pensando en todas aquellas cosas que haría o compraría si cantasen su número afortunado. Somos personas que vemos el mundo con los ojos de la ilusión aunque sólo sea por unos días. Somos como niños.
PARA DECORAR:
Fundir el chocolate al baño Maria y echar un poco sobre los arbolitos. Antes de que el chocolate se enfríe echar por encima Fun Cakes del color que más os guste.
