
Comer tan sano como antes parece una ardua tarea en las circunstancias en las que vivimos hoy. Las prisas nos obligan a comer rápido y mal, sin embargo, los que echan de menos una alimentación más tradicional y saludable saben que cuentan con los productos ecológicos para recuperar el sabor de lo auténtico. Seguro que todos hemos oído hablar de ellos, pero muy pocos sabemos dónde encontrarlos o diferenciarlos de otros. Así pues, con el objetivo de fomentar su consumo, se ha celebrado la II Semana de la Agricultura Ecológica en Barcelona, que se enmarca dentro de una campaña de acciones de información y promoción de los productos procedentes de este modo de producción, que globalmente se mantendrá activa durante dos años.
España es el segundo país de Europa con mayor superficie dedicada a esta actividad y se encuentra entre los diez primeros del mundo. Sin embargo, la demanda aún es muy reducida en nuestro país, ya que "el 72,4% de los consumidores han oído hablar de los productos ecológicos, pero no los conocen", según las encuestas del Observatorio del Consumo y Distribución del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Se trata de fomentar una forma de entender la alimentación que implique una toma de conciencia: que esté acorde a una calidad de vida y a un cuidado por el entorno. Entre sus ventajas destaca "un sistema propio y único de producción", señala Matas Tapias. También nos cuenta que respetan el medio ambiente porque se adecuan a un sistema sostenible. Además de ser sanos, disponemos de una garantía de los controles y certificación adicional por los que pasan todos estos alimentos.
Este año la campaña de promoción cuenta con una innovación significativa y es que, además de las familias, van a recibir información de primera mano los cocineros, ya que "se ha recurrido a escuelas de hostelería de Cataluña y País Vasco, porque son lugares donde se están formando los cocineros y así pueden conocer más a fondo las propiedades de estos alimentos", apunta Clemente Matas. Una de las últimas acciones de concienciación y su presentación se ubicó en el Restaurante Hofmann de Barcelona. Otra opción para conocer estos productos es asistir a los cursos de cocina que se imparten.

Los productos tradicionales que se elaboran en España son queso, aceite, jamón, arroz, hortalizas, legumbres, carnes frescas, frutas, miel, mantequilla y pescado. La palma se la lleva el vino, con un volumen de negocio de 2.200 millones de euros y unos 160.000 vinicultores; además de los productos hortofrutícolas. También disponemos de alimentos exóticos como el cacao, el café o la banana, de producción ecológica en España.
Además de los típicos vegetales, igualmente hay una elaboración de productos cárnicos. En el caso de la ganadería, el sistema es incluso más respetuoso ya que se les practica medicina natural ante las enfermedades. "Cualquier animal que sufra una patología, primero se le tratará con medicina alternativa y, si no mejora, se pasará a la medicina general", según Clemente Matas.
Asimismo, nos comenta que "hay puntos críticos en el mercado interior y esto nos hace reflexionar y actuar". Nos explica que, en realidad, la falta de información sobre estos alimentos es el único handicap que tienen, e insiste en que es un sector muy potente a nivel comunitario pero, no obstante, encuentra dificultades a nivel interno a causa de esta desinformación.
Por eso, tendrá lugar otro tipo de acciones de carácter masivo, como la inserción de anuncios en medios de comunicación (televisión, radio, prensa); y acciones presenciales de divulgación en puntos de venta como Carrefour y Alcampo, centros de ocio, instituciones...

Y es que mejorar el medio ambiente contribuye a mejorar nuestra salud, ya que, al respetar el ritmo natural, los alimentos son más ricos en nutrientes, se conservan mejor y se recupera su auténtico sabor. Preservando el entorno, favorecemos el ahorro de agua, fomentamos la biodiversidad y evitamos la contaminación de la tierra, el agua y el mar.
Los investigadores Emily Martin y Richard A. Cone apuntan: "durante millones de años, los seres humanos y sus predecesores se nutrieron siempre con alimentos biológicos y locales, son a lo que están adaptados nuestros organismos. Sustentarse con productos no locales significa comer alimentos de ecosistemas muy diferentes al que vivimos. Muchas enfermedades relacionadas con el sistema inmune, en la actualidad, como las altas tasas de asma y alergias, tienen que ver, entre otras cosas, con sistemas inmunitarios muy debilitados, y ello también tiene una relación con dietas (la del occidental medio de nuestra era) que no incluyen, salvo raras excepciones, los alimentos locales".