A partir de una masa de pizza hemos elaborado estas pequeñas piezas de textura crujiente y cuya mayor virtud es que, al quedar huecas después del horneado, son una excelente base para aplicarles todos los rellenos y acabados que seamos capaces de imaginar. Y también se pueden comer tal cual!
Ingredientes
500 g de Masa básica de pizza (hacer clic aquí para ver la receta)
Preparación
La masa
Seguir las indicaciones de la entrada Masa básica de pizza (hacer clic aquí para ver la receta), donde explicamos como elaborar la masa, incluso aromatizarla si os viene de gusto.
Después del primer levado formar unas ocho porciones más o menos iguales, formar bolas y tapar.
Enharinar la superficie de trabajo, aplanar la bola y con el rodillo de amasar (o con una máquina de elaborar pasta fresca si disponemos de ella, aunque no es necesaria), estirar la masa hasta conseguir una capa bastante fina.
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Precalentar el horno a 220º, calor arriba y abajo.
Con ayuda de un cortapastas cortar pequeños círculos y colocarlos sobre una lámina de papel de hornear en una bandeja. Mantener tapados con un paño mientras los vamos elaborando para que no se resequen.
Hornear a 220º durante 10 minutos, incorporar vapor con ayuda de un spray justo antes de cerrar la puerta del horno, esto ayudará a que se inflen antes de que la costra endurezca demasiado. Vigilar de cerca pues hay que evitar que se tuesten demasiado y no se quemen. Veremos que en un punto de la cocción empiezan a inflarse formando como pequeñas bolsas huecas. Retirar y dejar enfriar sobre una rejilla.
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El resultado son unos bocados de fina masa crujiente hueca por dentro, lo que permite rellenarlos de todo aquello que se nos ocurra: patés, cremas, pastas, picadillos, mousses, espumas, ... y elaborar aperitivos y guarniciones de lo más singulares. Estos de la foto están rellenos de un aromático tartar de bonito.