Esta receta de albóndigas como podemos apreciar en las fotos es un plato que va fenomenal para días de estos, en los que llegas a casa con la carne de gallina y un ligero castañeo dental que nada tiene que envidiar a los de una bailaora de flamenco en plena actuación.
Estas pequeñas coles o repollitos como también se las conoce y que, en estaciones frías tienen su máximo esplendor, se prestan estupendamente a la elaboración de platos como el que os propongo hoy y le dan un toque festivo a los mismos, al mismo tiempo que engrandecen su sabor, y lo dice uno que no era muy amante de estas frías verduras y a las que les puede coger el gustillo con recetas tan suculentas como ésta.
Preparamos en primer lugar las albóndigas. Para ello, ponemos en un cuenco grande la carne picada y le añadimos el diente de ajo y el perejil muy picadito, el huevo, las especias surtidas que más os gusten y las sal. En un plato aparte, volcamos el vaso de leche y empapamos las rebanadas de pan de molde, cortadas a trozos. Una vez se hayan embebido la leche, las incorporamos a la mezcla de carne picada. Removemos bien y formamos las albóndigas. Reservamos en el frigorífico sin tapar para que se endurezcan un poco. Mientras tanto, vamos a elaborar la salsa. en una cazuela, añadimos un dedo de aceite y caramelizamos la cebolla, la zanahoria y el ajo, poniendo un poco de sal, 1/4 de cucharadita de azúcar y 1/2 cucharadita de jengibre molido. Incorpramos el pimiento rojo cortado a cuadraditos y dejamos que se dore un poco. Retiramos el sofrito a una batidora y trituramos finamente. Volcamos el sofrito triturado en la cazuela anterior y añadimos el caldo de carne caliente y el vino. Pasado 1 minuto, incorporamos la zanahoria cortada a rodajas gruesas, los champiñones enteros, las coles de Bruselas, los guisantes y las judías. Poner la cucharada de tomate frito y el pimentón. Dejar cociendo a fuego suave mientras terminamos de hacer las albóndigas. Pasamos las albóndigas por huevo batido, harina y las vamos friendo en una sartén con bastante aceite de oliva, hasta dorarlas. Retiramos a un plato con papel absorbente y una vez escurridas las introdicimos en la salsa.
Dejamos cocer 45 minutos a fuego bajo sin tapar para que espese la salsa y se pongan blanditas las albóndigas.