

Es una receta para los más pequeños, porque la salsa no es fuerte y la carne picada se la comen bien, y para los mayores que, al final, se cansan de comer las albóndigas típicas en salsa de tomate.
Si las combináis como en las fotos, con arroz salvaje, tenéis un plato completo con hidratos de carbono y proteína.
También podéis prepararlas con esta otra receta que ya os propuse hace unos meses.
¿Sabíais que el origen de las albóndigas es árabe? La palabra albóndiga viene de la palabra árabe al-búnduqa, que significa avellana y se refiere a la forma de las bolitas. ¿Y que, almóndiga está aceptado por la RAE?.Aunque esta última forma se considera más incorrecta y vulgar que la original.
¡Cuidado con el término porque, como os equivoquéis y cambieis la "b" por una "h" el significado no tendrá nada que ver!. Alhóndiga significa "casa pública destinada a la compra y venta del trigo".
Bueno, y ahora unos trucos para conseguir que nuestras albóndigas salgan jugosas y tiernas y no las utilicen los niños como "balines" de ataque o se las tengáis que regalar como pelotas de goma a la policia antidisturbios:
Ingredientes:
Albóndigas
Salsa:
50 gr. de almendras crudas marcona picadas
1 diente grande de ajo picado
Cilantro
75 cl. de vino blanco
30 gr. de pan del dia anterior ( si no tenéis, usar de molde)
2 cdas. de curry
1 cda. de cúrcuma
pimienta negra molida (potencia el efecto anti-inflamatorio que posee la cúrcuma cuando se combina con ésta)
1/2 cta. de sal
400 ml. de agua
Preparación:
Albóndigas:
Remojar el pan en la leche. En un bol, echar la carne picada y el resto de ingredientes, añadiendo el pan remojado. Mezclar todo muy bien y dejar reposar.
Al cabo de unas horas (yo dejo la masa reposando en la nevera hasta el día siguiente) coger pequeñas porciones de masa y darles forma redondeada. Pasarlas por harina y freírlas muy poco. Para removerlas, agarrad la sartén con fuerza por el asa y hacer círculos con ella despacio (para que no se salga el aceite) sin despegarla del fuego. Poco a poco las albóndigas van dándose la vuelta y friéndose por todas partes. No esperéis a que estén doradas, se trata de "sellarlas" solamente. Retirarlas del fuego y reservar en una olla.
Salsa:
Freir el pan y retirar. En el mismo aceite, freir las almendras con el diente de ajo. En un vaso de batidora echar todos los ingredientes, tanto los fritos como los crudos y batirlo todo bien hasta que quede la textura de una salsa muy líquida.
Volcar esta salsa sobre las albóndigas reservadas y, una vez empiecen a hervir, cocinar a fuego lento 15 minutos (removiendo la olla de vez en cuando, con el mismo movimiento que al freir las albóndigas, para que no se peguen ni se rompan). Probamos de sal y rectificamos si es necesario.
¡Listo para acompañar con arroz o con patatas, si os gustan más!