Me encantan los libros de cocina ya lo sabéis y cada vez que tengo un rato o ando pensando en alguna receta miro libros donde creo que pueda encontrar ideas . En esta ocasión he recurrido a un blog amigo, resulta que hace unas noches no podía dormir, estaba inquieta y vino a mi cabeza esta receta de mi amiga Belén.
Esta receta se puede preparar sin gastar demasiado, además podemos acompañar las albóndigas con lo que mejor nos venga, ensalada, arroz o patatas.
Os recomiendo que la probéis, os va a gustar mucho esa mezcla de sabores que aporta este plato, además nos da la posibilidad de dejarlo preparado con antelación para solo tener que calentar antes de servir.
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Picamos la pechuga de pollo, yo lo hice con la picadora, si disponéis de ella podéis pedirlo directamente al carnicero o si tenéis mañana hacerlo a cuchillo. Junto a la carne picaremos un diente de ajo pelado y las dos manzanas las que previamente hemos pelado y troceado.
Ponemos la masa obtenida en un cuenco al que sumaremos 1/2 vaso de vino blanco, sal y pimienta, mezclamos bien y dejamos reposar.
Yo lo dejé en el frigorífico de una noche para otra.
Mezclamos la masa con un huevo batido, el puñado de pasas, sal y pimienta, nos mojamos las manos para poder manejar la carne sin que se nos pegue y vamos haciendo bolitas.
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Pasamos las albóndigas por harina y las freímos en abundante aceite caliente, cuando estén doradas las apartamos a un plato cubierto con papel absorbente para retirar los excesos de aceite.
Ponemos una olla al fuego con un culito de aceite de oliva, pochamos aquí el puerro y la cebolla picadito, cuanto cambien de color y se tornen rubito incorporamos una cucharadita de harina movemos para que se mezcle y terminamos poniendo también el a olla las albóndigas, cubrimos con caldo de pollo.
Dejamos a fuego suave 25 minutos y servimos.