Aunque es un plato recurrente en casa para la comida de cada día, esta vez las hice en tamaño mini y las presenté en unas cucharitas de aperitivo para una comida de picoteo en una reunión con amigos.
La noche anterior mezclar en un bol la carne con un diente de ajo finamente picado, sal, pimienta molida, 1 huevo y un puñado de pan rallado y mezclar todo hasta que se forme una masa un poco pegajosa (quizás se necesite un poco más de pan rallado dependiendo del tamaño del huevo). Tapar con film y dejar reposar toda la noche en la nevera.
En una cazuela pochar la cebolla picada muy finita en un poco de aceite de oliva. Cuando se comience a poner transparente añadir un diente de ajo picado muy finito. Añadir la miel, la mostaza y el jerez y dejar cocinar 2 minutos todo junto.
Formar las albóndigas con las manos húmedas para que no se nos pegue la carne a la piel, pasar por harina y freír en aceite de oliva. Una vez fritas añadirlas a la sala anterior y dejar cocinar 5 minutos a fuego bajito.