Seguro que la mayoría de vosotros habéis tenido que comer de táper en el trabajo alguna vez, verdad? pues de eso mismo va esta receta con la que participo una vez más en el reto de La Cocina TS. A raíz de la publicación del libro de Alfonso López, “Recetas de táper para el curro” (libro que os recomiendo porque está genial, y además viene prologado por mi querida paisana Montse Gálvez) se decidió que la iniciativa de este mes de mayo recopilase nuestras mejores recetas para llevar al trabajo. Elegí estas albóndigas que os describo a continuación, porque son muy sencillas de preparar, están buenísimas y van acompañadas de una salsita deliciosa, eso sí… llevaros también un buen trozo de pan a la oficina porque rebañaréis el táper seguro!
Los ingredientes que necesitaréis para prepararlas son estos:

Lo primero que haremos será poner la carne en un bol, salpimentamos y le vamos añadiendo el huevo, la leche, una cucharadita de ajo en polvo y otra de perejil, dos o tres cucharadas colmadas de pan rallado y un chorrito de aceite de oliva virgen. Lo mezclamos todo muy bien.
Vamos dando forma a las albóndigas y las pasamos por harina.


Las freímos en abundante aceite caliente y las reservamos sobre papel absorbente.
Picamos las cebollas y la zanahoria y las rehogamos hasta que empiecen a tomar color. En ese momento le añadimos una cucharada de harina, removemos muy bien y sazonamos.


Pasados unos minutos añadimos el vaso de vino blanco y dejamos reducir. Retiramos del fuego y lo trituramos todo.


Ponemos las albóndigas que teníamos reservadas en una cazuela, vertemos por encima la salsa y las semi cubrimos con agua caliente. Dejamos que se vayan haciendo a fuego medio hasta que la salsita espese y ya las tendremos listas para comer o para llenar nuestro táper
Una opción estupenda para una comida en el trabajo. Yo suelo acompañarlas con guisantes y en ocasiones con patatas cocidas o fritas en cuadritos, pero eso es a gusto del comensal.
Hoy toca comer en el curro…