
Dicen que los pulpos son animales inteligentes. No sé, no sé. Yo creo que fue más inteligente quien los pescó, y quien los cocinó. Cabeza grande, sí tienen. Y ojazos. Y tres corazones; dos llevan sangre sin oxígeno a las branquias y uno transporta sangre oxigenada al resto del cuerpo. Hubo un pulpo al que incluso se le llegaron a atribuir facultades adivinatorias sobre qué equipo ganaría el Mundial de Sudáfrica de 2010, ya saben el del famoso gol de Iniesta. Nos referimos al pulpo Paul que a lo largo del torneo fue acertando el desenlace de los partidos en los que intervenía la Selección Alemana y, una vez eliminada, acertó que España ganaría la final frente a Holanda. Pura chiripa. No el gol, si no el supuesto poder adivinatorio del pulpo. La popularidad de Paul se desbordó. Pero en realidad son animales muy tímidos que suelen vivir escondidos en cuevas y grietas porque prefieren pasar desapercibidos, camuflados. Son cazadores nocturnos. Ya me diréis vosotros cómo saben que es de noche si viven en el fondo de los mares. Comen peces, pequeños crustáceos, almejas, mejillones, cangrejos. Una dieta de lujo. Aunque hoy, estos pulpitos van a compartir plato con unas alubias riquísimas. No lo podían adivinar ni imaginar por muy listos que sean los pulpos.



Si quieres evitarte el trabajo de cocer las alubias, puedes comprarlas de bote ya cocidas, aunque no es lo mismo.