Esta vez os traigo un postre de libro, y nunca mejor dicho ya que está basado en uno de los muchos platos que aparecen en las novelas de Canción de hielo y fuego, más conocidas como Juego de Tronos.
Para los que no les suene de nada, es una saga de novelas del autor estadounidense George R. R. Martin con muchas tramas y muchos protagonistas que van entrelazando sus historias. Se ha hecho muy popular gracias a la serie de TV que se basa en la misma. Son del género fantasía épica y su autor, posiblemente aficionado al buen comer, no repara en detalle a la hora de describir según que banquetes, sean de la realeza o no.
De ahí salen estos arándanos helados con natillas. ¿Que como conseguían helados en la edad media? Sus métodos tendrían, pero justamente este postre lo come la Guardia de la Noche, en El Muro. Este muro es un muro de hielo mágico muy muy alto que hace de frontera entre el reino civilizado y los salvajes. Puesto que Martin lo situa muy al norte en el mapa de su novela, se da ha entender que los cocineros de la guardia fronteriza no tienen problemas en conservar y preparar alimentos congelados utilizando cuevas de hielo.
Así que espero que este postre os levante tanto el ánimo como debía hacerlo con los pobres guardias que pasaban largas horas de vigilia.
¡Buen provecho!
Ingredientes :
1/2 kg de arándanos azules frescos
2 claras de huevo ligeramente batidas
250 ml. y 2 cucharaditas de leche o nata
2 cucharadas de miel
Una pizca de sal
2 cucharaditas de azúcar

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