En mi recorrido por recetas dulces de aquí y de allá hoy toca hacer una parada en Portugal, país vecino con un montón de lugares de ensueño y unos cuantos dulces típicos de quitar el sentío.
INGREDIENTES (todos a temperatura ambiente):
150 g de mantequilla sin sal
MODO DE PREPARACIÓN:
Ponemos en el bol de nuestra procesadora la mantequilla y la manteca de cerdo y con el accesorio pala removemos a velocidad media durante un par de minutos o hasta que estén ambos ingredientes bien mezclados.
Agregamos la harina tamizada y el azúcar removiendo a velocidad baja. Al principio veremos como se forma una mezcla arenosa, seguimos removiendo hasta obtener una masa.
Dividimos en 2 o 3 partes, le damos a cada parte forma de cilindro, envolvemos en film transparente y a la nevera durante una hora.
Mejor formar 3 cilindros, yo hice 2 y casi tengo que tirar la pared de la cocina porque a duras penas entraban de ancho en los estantes de la nevera :-(
Precalentamos el horno.
Mientras tanto vamos cortando trocitos de masa de 27 g y les damos forma de bola.
Colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal dejando un poco de espacio entre una bola y otra (yo utilicé un par de bandejas).
Horneamos durante 30 minutos aproximadamente (una bandeja de cada vez), no deben dorarse. Según van pasando los minutos las bolas comienzan a bajar un poco hasta quedar en forma semiesférica.
Sacamos del horno, esperamos a que se templen un poco y rebozamos en azúcar.
Dejamos reposar sobre una rejilla hasta que estén completamente frías.
Se conservan muy bien en cajas metálicas, aunque durar lo que se dice durar ... o las pones bajo llave o no van a durar mucho.
