Hace poco vi a mi abuela preparar un arroz blanco mientras, en otra cazuela, se cocían unas patatas al horno. Mientras esperaba, me preguntaba cuántas veces al año preparamos estos dos ingredientes. Probablemente más de lo que imaginamos. Son tan cotidianos que casi ni nos fijamos en ellos, pero la verdad es que marcan la diferencia entre una comida olvidable y otra que te deja satisfecha.
El secreto está en conocer bien sus posibilidades. No es lo mismo hacer una patata de cualquier forma que domarla con especias, o servir un arroz blanco a secas que transformarlo en algo cremoso y delicioso. Pequeños ajustes en la técnica, ingredientes frescos y la disposición de dedicarle tiempo hacen que estas recetas pasen de ser un acompañamiento a ser la estrella del plato.
Te traemos un recorrido por las mejores formas de aprovecharlos: desde clásicos que no pasan de moda hasta combinaciones sorprendentes que quizá no habías considerado. Porque cocinar con arroz y patata puede ser tan simple o tan sofisticado como tú quieras.
La base de todo. Aquí aprenderás a conseguir ese arroz suelto y bien hecho que parece fácil pero tiene su técnica. No es magia, es solo saber los tiempos y proporciones exactas.

Un repaso por cómo transformar patatas simples en algo que le roba protagonismo a cualquier segundo plato. Las especias hacen el trabajo pesado aquí.

Un plato único que funciona para comer, cenar o sorprender a quien venga de visita. Todo lo que necesitas saber sobre cómo lograr que el pollo y el arroz convivan en perfecta armonía.

Descubre cómo convertir media patata en un recipiente comestible y delicioso lleno de sorpresas. Es más fácil de lo que parece y queda espectacular en la mesa.

Te sorprenderá lo bien que funciona el arroz en estas croquetas. Cremosas, con ese punto salado del queso, son la clase de tapa que desaparece en cinco minutos.

Cuando quieras presumir de cocina italiana sin salir de casa. Un plato elegante que necesita paciencia y amor, pero el resultado vale cada minuto de dedicación.

Porque el arroz no solo es para lo salado. Este postre es puro confort en un plato: cremoso, dulce y capaz de transportarte a la cocina de tu infancia.

A veces lo más sencillo es lo más perfecto. Patatas hervidas coronadas con un alioli bien hecho: eso es todo lo que necesitas para una cena sin complicaciones.

Ahora ya sabes que hay mucho más allá de lo evidente. La próxima vez que abras la despensa y veas estas bolsas de arroz y patatas, recuerda que tienes en las manos ingredientes capaces de crear desde lo más reconfortante hasta lo más sorprendente. Solo necesitas ganas de experimentar.