Las recetas tradicionales de mi familia, de mi casa, ocupan un lugar importante en este blog. Son recetas de mi abuela , de mi madra y de la tierra donde nací. Platos que que no quiero que queden en el olvido. No serán ni los mejores , ni los más suculentos ni de gran gourmet, pero sí son las recetas que me han enseñado a cocinar, a fuego lento... En definitiva, con los que crecí.
En mi casa nunca faltaba el pescado. Todos los días lo había en la mesa, de cualquier manera cocinado, ya fuera guisado, al horno o frito. Comprado siempre fresco en la plaza de abastos. El pescado azul se tomaba con mucha frecuencia, y yo he seguido con esa buena costumbre pues es sano, absequible y para mi gusto muy, muy rico.
Hoy en "Que no te falte un perejil", cocinamos jureles. Ahora están en plena temporada y podemos preparar recetas deliciosas con él. Si no encontráis jureles, sin duda alguna, los podéis sustituir por estupendas caballas o bonito, se hace de igual forma. Yo misma los utilizo indistintamente. Conocer otras variedades y cambiar es recomendable en la cocina.
Hace tiempo publiqué un arroz con tomates y pimientos fritos que es la base de la receta de hoy. Mi abuela lo bordaba, a mi abuelo le encantaba y mi madre supo enseñármelo. También quiero recordar los fideos con caballas pues son una variante de la receta de hoy.
¡ Feliz semana a todos y empezamos a cocinar !

Lo primero que haremos será preparar el pescado quitando las cabezas y vísceras. Los clocamos en una cacerola, cubrimos de agua, ponemos un poco de sal, la hoja de laurel la cebolla partida por la mitad. Lo cocemos alrededor de 10 minutos ( si no son muy grandes , incluso en menos tiempo estarán listos ). Colamos el caldo, reserva y lo ponemos a escurrir.