AZÚCAR INVERTIDO. El mejor aliado para nuestros bizcochos, panes y helados.

Imagen 0
       Muchos lo conocéis, me consta, y sé que se ha convertido en el mejor de vuestros amigos. Yo habia oído hablar de él pero no me había atrevido a meterle mano y es que es hablar de "invertido" y nos entra un prejuicio que pa qué. Así que desde aquí lanzo un grito en defensa del palabro, de su significado, rechazando y condenando cualquier connotación despectiva que se pueda hacer del mismo y dicho ésto, os animo a poner un INVERTIDO en vuestras vidas, os aseguro que no os vais a arrepentir, y como yo, ya no podréis vivir sin él.

     Si queréis saber el QUÉ, el CÓMO y el PORQUÉ del azúcar invertido, buscadlo en internet que hay mucha información al respecto, bonit@s...jajaja.             Yo os voy a hablar del PARA QUÉ, que es lo que finalmente nos importa y lo que hace que su uso sea totalmente recomendable, y de sus CARACTERÍSTICAS, que son las siguientes:   Posee un mayor poder endulzante que el azúcar, concretamente un 30 % más que el azúcar común, con el consiguiente ahorro calórico. Mantiene más humedad en las masas y ayuda a que los bizcochos o magdalenas aguanten jugosos y esponjosos mucho más tiempo. Acelera el ritmo de la fermentación de las masas. Se puede usar para dar brillo a la superficie de nuestros bollos. Dificulta la cristalización del agua, por lo que lo hace imprescindible a la hora de elaborar helados.  En en bote hermético, dura hasta un año en el frigorífico, por lo que no olvideis anotar la fecha de preparación.     El azúcar invertido se utiliza sustituyendo una parte del azúcar que requiere la receta por una parte de azúcar invertido, siendo las proporciones las siguientes: