
Como amante confeso del pescado, esta receta es un placer de preparar y de degustar, que es lo suyo. No hace falta grandes locuras para dar con un plato vistoso, jugoso y tremendamente aromático. Yo lo hice con unos lomos de bacalao que vagaban por mi nevera, pero supongo que admite cualquier lomo de pescado, siempre que esté limpio de piel y espinas: perca, merluza, mero... Os animo a que os lancéis al océano y atrapéis esta receta a cámara rápida. ¡Mandiles arriba!
Primeros pasos...
Lo primero es ir precalentando el horno a 180º.
Lo más cómodo para esta receta es preparar el pescado sin piel y limpios de espinas, nos facilitará luego mucho el bocado. El pescadero nos puede aconsejar en este punto, si es que es majo, que entiendo que sí. Ya vuelvo... Salpimentamos los lomos por ambas caras.
En una sartén con aceite de oliva caliente, los vamos a ir dorando. Un minuto por cada lado. NOTA: Se trata de conseguir que cojan color, no que se cuezan. Los sacamos a una bandeja de horno.
Al horno...
Vertemos sobre cada lomo un poco del salteado de tomates y cebolletas (con generosidad) y espolovoreamos con el pan rallado de cilantro. Horneamos durante 8-10 minutos, que quede hecho el pescado y con una dorada costra por encima.
Colofón..
Sacamos el pescado del horno y lo disponemos en un plato, lo rociamos con una línea de crema de vinagre balsámico. Colocamos con gracia (que la tenemos) las patatitas especiadas y decoramos con una hojita de cilantro. Un espectáculo para la vista y el paladar. ¡Que aproveche, hitchcookianos!