El olor de la tierra recién regada, el perfume matinal de las flores, el cielo azul sin la mácula de una nube y el canto de un jilguero desde el ramaje de un cerezo cuajado de flores le parecieron a Amelia componentes extraordinarios de la vida, regalos de la naturaleza sin los cuales no era posible vivir. Y si uno se ve obligado a pasar por el mundo despojado de la posibilidad de disfrutar de estos simples prodigios? Si uno se despierta cada amanecer asediado por la fealdad y la sordidez más compactas, atrapado en un pantano que te arrastra hacia el invento del día a día? El jilguero trina igual para todos, la misma melodía, en los mismos tonos? Amelia se miró las manos, y volvió a levantar los ojos hacia el patio, convencida de que, a pesar de las carencias y frustraciones sufridas por años, todavía podía considerarse una persona afortunada, pues ni ella ni sus amores más cercanos, sus amigos y familiares, se habían visto obligados a atravesar las fronteras últimas de la envidia para sobrevivir. El aroma a café, que llegaba de la cocina, tocó su olfato y, adelantándose al delicioso trago, se llevó un cigarrillo a los labios, preparándose para ejecutar la fusión de aquellas dos sensaciones maravillosas y tan demonizadas por su médico. Un nuevo día la esperaba, un día más para compartir con los suyos todo lo mejor que poseía, su tiempo y su deseo de hacerles felices. Lentamente llegó hasta la cocina, se sirvió el café y se sentó dispuesta a disfrutar y a pensar cómo haría feliz a la hora de la comida a su hermana, algo sencillo, algo delicado, algo dulce, algo salado, algo que contara cómo la veía ella…
ENSALADA DE BACALAO, UCHUVAS Y NARANJA
Ingredientes (2 personas):
Ver imagen
1 naranja.
15 uchuvas (Physalis)
1 cebolleta tierna.
½ lima (el zumo)
Unas ramitas de cilantro picadas.
3 c.s de aove.
Elaboración:
Pelamos la naranja a lo vivo (sin que quede nada de la parte blanca) y la cortamos en rodajas como de 1 cm. Luego, cortamos las rodajas en trozos pequeños.
Cortamos la cebolleta en rodajas no muy gruesas, y las uchuvas a la mitad.
Mezclamos bien el aceite y el zumo de lima en un cuenco.
En la fuente donde vayamos a servir colocamos la naranja, la cebolleta, el bacalao y las uchuvas. Espolvoreamos todo con el cilantro picado y un par de “toques” de pimienta negra recién molida. Aliñamos con la mezcla de lima y aceite y servimos.