
Creo que ya todos sabeis de mi intolerancia a la lactosa. La verdad que es una lata, porque no puedes comer las cosas que te gustan o beber los licores que más ricos están (no quiero sonar alcohólica, pero es así).
Y claro, como se suele decir: "no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" y es verdad. Yo nunca fui de Baileys, pero basta que no pueda tomarlo, para que me apetezca ponerle unas gotas al café (si no lo habeis probado, os lo recomiendo).
Y qué es lo que he hecho? quedarme con las ganas? NOOOOO. Lo que he hecho ha sido investigar hasta encontrar la receta de este licor de Dioses, que seguramente que ahora que lo tengo, no me apetezca, pero todo sea por aprender.