Plátano, anacardos y mucho caramelo salado dan como resultado uno de los pasteles más jugosos, tiernos y ricos que he probado. Me da no se qué contaros siempre lo mismo, pero es que es un pastel realmente delicioso.
Y es que, qué más podría decir yo, si además los anacardos son los frutos secos que más me gustan en el mundo (sería capaz de comerme un paquete yo sola, sin temor a padecer un empacho mundial), y el caramelo salado se ha convertido uno de mis acompañamientos preferidos para cualquier dulce, especialmente si lleva plátano. Combinan genial.
El bizcocho se mantiene tierno durante varios días, y resulta muy jugoso. Es debido a la salsa de caramelo salado que lo baña y que, al añadir parte de ella antes de la cocción, se infiltra entre la masa de plátano.
Salsa de caramelo salado (encontraréis la receta aquí, pero tendréis que hacer el doble de cantidad y sustituir la canela por un pellizco de sal)
50g de anacardos, troceados (yo prefiero dejar trozos grandotes)
- Topping crujiente:
20g de harina
45g de azúcar moreno
35g de mantequilla fría, cortada en cubos
35g de anacardos, cortados en mitades
PREPARACIÓN
Precalentamos el horno a 175ºC y engrasamos un molde rectangular de cake.
Comenzamos elaborando el topping crujiente, para lo que mezclaremos la harina con el azúcar y los dados de mantequilla con la yema de los dedos. Cuando tengamos una masa de migas gruesas, añadimos los anacardos y volvemos a mezclar. Reservamos hasta que terminemos la masa del pastel.
A continuación, tamizamos la harina con la sal y el bicarbonato.
Batimos la mantequilla y el azúcar moreno a velocidad media, durante 3 minutos. Añadimos los huevos, de uno en uno, la vainilla y, por último, el puré de plátano.
Incorporamos la mezcla de harina, alternándola con el yogur, y mezclamos suavemente con la ayuda de una espátula de goma.
Vertemos en el molde preparado y vertemos por encima unas cuatro cucharadas de salsa de caramelo salado. Removemos sólo un poquito, para que se infiltre entre el bizcocho, y repartimos las migas de streusel.
Horneamos 1 hora y 15 minutos a 175ºC. Transcurridos los 50 primeros minutos de cocción, cubrimos el pastel con papel de aluminio para evitar que la superficie se queme. Dejamos enfriar por completo sobre una rejilla y desmoldamos. Servimos acompañado de más salsa de caramelo salado y más anacardos.