
Este plato improvisado es genial para comer legumbres y disfrutarlas, ¡y lo mejor es que lo tienes listo en menos de media hora! Cuando uno pasa una temporada fuera de casa, lejos de su cocina y de su despensa, hay que ingeniárselas aún más para comer bien. Eso es lo que me pasa a mí últimamente, pero aunque pueda usar menos ingredientes y menos técnicas, y a pesar de la calidad de las fotos, fijaos qué recetas tan sabrosas, sanas y sencillas se puede marcar uno hasta en la peor cocina.
Recordar que no todo es carne en esta vida, también hay que comer legumbres al menos una vez por semana. Nos aportan hierro y vitaminas, además de proteínas vegetales, y son de bajo contenido bajo en grasas. Los berberechos, además de estar muy ricos y cocinarse muy rápido al vapor (más sano, imposible), nos aportan muchas vitaminas y minerales y tienen un contenido graso y calórico muy bajo. Por último tenemos el ajo negro, que tiene más propiedades si cabe que el ajo normal, y es que nos proporciona proteínas naturales y, con sus propiedades antioxidante, refuerza nuestro sistema inmunológico, lo que aumenta nuestras defensas. Para 2 personas:

La preparación:
Antes que nada, os cuento cómo deshaceros de la arenilla de los berberechos:
* Lo primero es tirar los que no estén vivos, que serán los que estén abiertos y no se queden cerrados ni apretando. La forma más práctica de deshacernos de la arena es tenerlos a remojo en agua del mar, si la tenemos cerca. Si no, los introducimos en agua bien fría con un par de cucharadas de sal gorda durante unos 30 minutos (hay quien los deja horas, pero si tenemos prisa no hace falta).
Ahora sí, vamos a la receta:
1. Calentamos en la sartén a fuego medio-alto 2-3 cucharadas de aceite y 1 cucharada de perejil picadito.
2. Enseguida incorporamos el ajo negro y la cebolla también picaditos. Removemos bastante para que no se queme.
¡Buen provecho!