Hay platos que esconden tras su elaboración leyendas y anécdotas de lo más variopintas que personalmente, me apasiona ir descubriendo en mi navegar por la web y libros de cocina que tengo en casa. La receta que hoy nos ocupa también tiene su pequeña anécdota que según he podido averiguar, da nombre al plato en sí. Como sabéis, un imán es la persona encargada de dirigir la oración en la mezquita e Imam bayıldı significa literalmente "El imán se desmayó". Según se cuenta por todos los rincones de Turquía acerca de esta famosa receta, es que un imán se desvaneció ante la degustación de este delicioso plato.
Sin embargo, al seguir indagando, el motivo del desvanecimiento fue otro bien diferente, aunque bastante inverosímil por cierto, pero bueno, esta parece ser la historia:
Tras la boda, la joven esposa reveló su talento como magnífica cocinera y preguntó a su marido cuál era su plato preferido, ante lo cuál éste respondió sin dudarlo un instante, que eran las berenjenas rellenas y cocinadas con aceite de oliva y que nunca se cansaba de comer este plato, así que le pidió a su mujer que las berenjenas rellenas fueran la pieza central de las cenas a partir de entonces. La joven quizo contentar el buen paladar del imán y cocinó el delicioso plato durante doce días seguidos, utilizando para ello, el aceite de oliva dado a su marido como dote.
En el décimotercer día sin embargo, cuando el imán se sentó a cenar, su plato favorito estaba ausente de la mesa. El imán preguntó bastante sorprendido por el motivo de tal ausencia, ante lo cuál su esposa le respondió: "Mi querido esposo, no puedo cocinar tu plato favorito nunca más, porque tenemos vacías todas las tinajas del aceite de oliva que mi padre te dio como dote. Tendrás que comprar un poco más." El Imam se sorprendió tanto ante la noticia de la desaparición de su aceite que se desmayó.
Y desde ese día el plato favorito del imán se ha conocido como Imam bayıldı, (el imán se desmayó)"❖
Esta receta es sencilla de preparar aunque nos llevará alrededor de 1 hora y cuarto hasta tenerla en su punto, así que asegúrate de tener tiempo y por supuesto, ¡comprueba que tienes suficiente aceite de oliva!
Hay muchas variantes de esta receta porque se trata de uno de los platos más tradicionales y populares no solo Turquía, sino de todo Oriente Medio, porque es frecuente encontrar esta forma de preparar las berenjenas en Líbano, Siria o Jordania, incluso en Grecia hay varios platos parecidos. Yo le he aportado mi "toque" aádiendo pimiento asado al relleno de verduras y que le aporta un sabor extra.
Encontraréis también un plato similar a este pero elaborado con un relleno de carne y que se llama Karniyarik, igualmente deliciosas y populares y que seguro que ya muchos de vosotros habréis probado.
¿Se puede comer la piel de la berenjena?
No solo se puede, sino que se debe por su gran aporte de nutrientes. A decir verdad, cuando hacemos berenjenas rellenas mucha gente solo se come el relleno y puede que sea porque la piel queda muy basta o algo amarga y, para qué engañarnos, no nos entra por los ojos. Aunque en esta receta yo la he quitado por hacerla más atractiva para los niños, la original suele conservar la piel en su totalidad o alternando con tiras quitadas, prueba a dejarla y verás que la cosa cambia, te lo comerás todo.
Un manjar que te sorprenderá por su exótico sabor.
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ü 4 berenjenas medianas
ü 1 cebolla
ü 1 pimiento rojo asado
ü 1 pimiento verde italiano
ü 1 tomate
ü 1 jalapeño o guindilla vasca
ü 500 ml de tomate natural triturado
ü 150 ml de agua
ü 2 dientes de ajo
ü 1 manojo de perejil
ü 1 cucharada rasa de harina
ü 2 cucharadas de pimentón dulce
ü Tomillo molido
ü 1/2 puerro
ü 1/2 rama de apio
ü Pimienta molida
ü 1 pizca de canela molida
ü Perejil picado
ü Queso rallado
ü 1 limón
ü Nueces
ü Pistachos
ü Aceite de oliva
ü Sal
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Rellenar con el sofrito de verduras anteriormente preparado las berenjenas. Cubrir con la salsa de tomate, encima colocar una tira de pimiento asado, sobre éste, el queso rallado y para finalizar, una lámina de tomate natural. Regar con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.
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