¿Cuántas veces te ha pasado que se te antoja algo dulce a las nueve de la noche y no tienes ni fuerzas para encender el horno? Pues bien, el microondas es tu mejor aliado. En apenas cinco minutos puedes tener un bizcocho tierno y chocolatero listo para comer, sin necesidad de esperar ni de limpiar después. Es casi mágico.
Lo mejor de estas recetas es que son perfectas para cuando vienes con prisa o simplemente no quieres calentar toda la cocina. Además, funcionan mejor de lo que imaginas: el resultado es jugoso, bien esponjoso y nada seco como podrías pensar. Solo necesitas los ingredientes básicos que probablemente ya tengas en casa.
Te traemos una selección de formas diferentes de hacerlo, desde las más clásicas hasta versiones con yogur, plátano o incluso chocolate blanco. Cada una tiene su punto especial, y todas caben en tu agenda incluso en los días más ajetreados.
La receta clásica que no falla nunca. Este es el punto de partida perfecto si nunca lo has intentado en el microondas y quieres comprobar que funciona tan bien como parece.

Si lo que necesitas es algo todavía más rápido, aquí tienes la versión express. Una taza, una cuchara y dos minutos es todo lo que requiere esta versión individual y sin culpa.

Para los que prefieren lo dulce sin el toque amargo del chocolate negro. Te sorprenderá lo delicado y cremoso que queda con esta variante más suave.

Un repaso por la combinación ganadora que siempre funciona. El café realza el sabor del chocolate de una forma que no esperas hasta que lo pruebas.

Aquí verás cómo el yogur aporta una humedad extra y una textura aún más agradable al paladar. Es un pequeño truco que marca la diferencia.

La fruta aporta dulzor natural y un punto de humedad que complementa perfecto con el chocolate. Una combinación que funciona siempre.
Todo lo que necesitas saber sobre cómo la vainilla suaviza y redondea el sabor del chocolate, creando un equilibrio casi perfecto.

Para que nadie se quede sin probar este capricho rápido. La receta funciona igual de bien adaptada para personas celíacas o simplemente que prefieren evitar el gluten.

Ahora que conoces todas estas opciones, no hay excusa para no darte este capricho cuando te apetezca. Elige la que más te llame la atención, reúne los ingredientes y corre al microondas. En cinco minutos tendrás postres que parecen hechos con mucho más esfuerzo del que realmente necesitan.