Me parece increíble ver la cantidad de bizcochos que hay, y la gran variedad de formas y sabores con las que se puede jugar para hacer estas delicias que son estupendas para acompañar nuestros desayunos y meriendas. Los que me conocéis desde hace tiempo sabéis que no me resisto a nada que sea dulce, todo me parece bien, ya sean tartas, bizcochos, galletas, etc...no voy a seguir porque sabemos que repostería y postres hay muchísima, una gran variedad a la cual yo, no le hago ningún asco.
Bueno, hoy os traigo este bizcocho, que os voy a decir, a mí me gustó mucho, es un bizcocho denso, pero muy suave de comer y el contraste con la costra de canela o en palabras técnicas (crumble de canela) yo es que soy muy de pueblo, jeje, pues eso, que ese contraste le queda genial y que es un bizcocho de lo más tentador, os aseguro que no podréis evitar pasear más de una vez por la cocina.
Venga, vamos con la receta.
Buen fin de semana¡¡¡

Preparación:
Para esta receta necesitaremos el horno, lo pondremos a precalentar a una temperatura de 180º.
Lo primero que prepararemos en esta receta será la costra de canela, ponemos un cuenco pequeño la mantequilla y la derretiremos en el microondas sin que llegue a calentarse.
Ahora en un bol grande pondremos todos los ingredientes de la costra y mezclaremos bien con ayuda de un tenedor, se nos tiene que formar como unas migas sueltas, cuando las tengamos así las dejamos y reservamos.


Una vez tengamos lista la costra empezaremos a preparar el bizcocho.
En un bol pondremos la mantequilla y el azúcar, con ayuda de unas varillas eléctricas o a mano batiremos bien hasta que blanquee la mantequilla.
En un plato batiremos los huevos un poco, una vez los tengamos medio batidos los iremos añadiendo poco a poco al bol donde tenemos la mantequilla sin dejar de batir.
Una vez estén los huevos bien integrados añadiremos la crema agria y el suero de leche, seguiremos batiendo y añadiremos el extracto de vainilla.
Ahora en un bol grande y con ayuda de un colador grande tamizaremos la harina junto con la lavadura, el bicarbonato sódico y la sal.
Cuando lo tengamos todo tamizado lo iremos añadiendo a la mezcla que tenemos en el otro bol y volveremos a batir hasta que estén todos los ingredientes bien integrados.
Cogemos un molde de 32x22 y lo cubriremos con papel vegetal, una vez listo añadiremos la masa y la repartiremos bien con ayuda de una lengua, una vez la tengamos bien repartido cogeremos el bol donde teníamos la costra preparada y cubriremos por parejo toda la masa que acabamos de poner.


Metemos el molde en el horno para dejarlo cocer entre 60 o 65 minutos.
Pasado el tiempo de cocción comprobaremos si está listo, sin sacar el molde del horno pincharemos en el centro con ayuda con un pincho de cocina o un cuchillo y si sale limpio esta listo, de lo contrario lo tendrás que dejar un poco más de tiempo.
Cuando este listo lo sacaremos del horno y lo dejaremos enfriar para poder desmoldar.

Listo para comer.


¡Buen provecho!
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