Si, ya sé, la entrada anterior también era de un bizcocho, pero es que me gustan tanto, y además, no puedo pasar más tiempo sin publicar esta delicia. La primera vez que lo vi, fue en una foto en el face de mi amiga Maria Ballesteros. Lo había preparado su hija y la verdad es que tenía una pinta estupenda. En aquel momento andaba con el móvil, y torpe de mi, no hice captura de pantalla (error), con lo cual cayó en el olvido. Ayer, María lo volvió a hacer de nuevo, diossssssssssssss, fue uno de esos amores a primera vista, una de esas cosas que ves y dices " ooooooo yeaaaaaaaaaaaaaaaaaa, esto siiii, esto pami", así que no tuve otra que ponerme manos a la obra. En cuanto le pedí permiso para subir la receta al blog, su hija (autora de la receta) accedió encantada.
Veréis mi amiga María, es Granaina y una auténtica panarra. Tiene unas manitas que madre míaaaa,y además hace unos panes (aparte de otras muchas cosas) impresionantes. Es una de esas personas que siempre están dispuestas a ayudarte en todo momento y estoy segura que algún día amasaré con ella y me empaparé de toda su sabiduría panaderil. Mientras ésto no suceda, me tendré que conformar con hacer sus panes, o los de su hija que le pisa los talones muy de cerca, como en este caso.
Su hija se ha embarcado en un proyecto estupendo de turismo en plena Sierra Nevada. Son siete casitas rurales que parecen sacadas de un cuento. En ellas encontramos todas las comodidades que podamos necesitar, además, como no podía ser de otra manera tienen un horno de leña. Os invito a que pinchéis en el enlace casas rurales las catifas para descubrirlas y si estáis pensando hacer una escapada, no dejéis de visitar a esta increíble familia.
Y dicho todo esto... vamos con la receta, he variado alguna cosilla, os cuento la receta original y los cambios


La manera de hacerlo la varié un poco, María bate todos los ingredientes hasta obtener una mezcla homogénea. Yo lo preparé de la siguiente manera:
Batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen el volumen, una vez que estén añadimos el aceite poco a poco formando un hilillo, cuando esté integrado y por este orden: añadimos el zumo y la ralladura de naranja, la harina junto con la levadura y por último las pepitas (o trozos) de chocolate y seguimos batiendo hasta que está integrado. 

