La receta que os traigo hoy, no la he preparado yo, la ha preparado mi hija Blanca. Tiene 8 años y le encanta meterse en la cocina conmigo cuando preparo alguna cosa. Mejor dicho, me "acosa" para que la deje que me ayude: a cortar, a batir, a remover, etc. Ella dice que ya es mayor y que puede hacer muchas cosas sola en la cocina.
De hecho, ni siquiera he buscado yo la receta. Ella se fue a la librería donde están mis libros de cocina, cogió uno de ellos (todavía no se cual), una libretita que se ha preparado para anotar las recetas que quiere hacer y después de copiarla, me preparó una lista con los ingredientes que teníamos que ver si estaban en casa o hacía falta comprarlos.
A lo único que yo la ayudé fue a encender la vitrocerámica, calentar los ingredientes que había que derretir la fuego y a meter el molde con el bizcocho en el horno caliente . Todavía me da miedo que se pueda quemar por no llegar bien a la encimera.
La verdad ha tenido una mano increíble para elegir este BIZCOCHO DE CHOCOLATE BLANCO, porque quedó superjugoso y riquísimo.
Y como quería que publicara la receta en el blog, aquí te la dejo para que la preparen los peques de la casa u os ayuden a hacerla.
6. Para preparar el glaseado pon a calentar la nata líquida sin dejar que rompa a hervir, retírala del fuego y añade el chocolate blanco. Remueve bien hasta que se derrita por completo y quede perfectamente integrado.
7. Vierte el glaseado sobre el bizcocho cuando se haya enfriado y decóralo como más te guste.
Mi hija aprovechó que teníamos un resto de avellanas tostadas y se las puso por encima.
¡Mira la miga tan esponjosa con la que quedó el bizcocho!
Una receta fantástica, no dejes de probarla.
¡Nos vemos pronto!
Blanca