Hace unos días, haciendo un ejercicio de riesgo extremo me atreví a encender el horno de casa y preparar este bizcocho chocolateado no apto para niños por su elevada cantidad de Baileys. El atrevimiento mereció la pena, os lo aseguro, no tanto por el bizcocho que aunque rico he de confesar que no es de los mejores bizcochos de chocolate que he probado, lo que se llevó todos los aplausos y hasta la ola de mi familia fue la crema que lo recubre. Una delicia que en casa no nos importaría comernos a cucharadas. De hecho ya tengo en mente varias recetas utilizando esta maravillosa trufa al Baileys. Como consejo, si os atrevéis a prepararlo os recomendaría que hicieseis doble proporción de crema para abrir el bizcocho y una vez calado con un poco de almíbar rellenarlo a modo de tarta. yo tengo claro que el próximo lo prepararé así. Espero que os guste. Fuente de la receta: El nido de mamá gallina.
Ingredientes:
Para el bizcocho:
150 gramos de mantequilla.
100 gramos de chocolate.
100 gramos de azúcar moreno.
100 gramos de azúcar blanca.
50 gramos de cacao.
180 mililitros de Baileys.
170 gramos de harina.
Un sobre de levadura
3 huevos.
Para la crema:
200 gramos de chocolate de cobertura.
150 gramos de nata.
100 gramos de Baileys.
Una cucharada de mantequilla.
Elaboración:
Comenzamos preparando el bizcocho, para ello derretimos al baño maría la mantequilla, el chocolate, la nata y el baileys.
Retiramos del fuego y batimos hasta obtener una mezcla cremosa a la que incorporamos los huevos.
Incorporamos la harina y mezclamos hasta obtener una crema homogénea.
Vertemos la masa en un molde engrasado y horneamos a 160 grados durante 45 minutos.
Una vez que tenemos el bizcocho frío lo cubrimos con la ganache. Para elaborar la ganache (es mejor hacerlo con un día de anticipación) ponemos en un cazo el chocolate, la nata, el baileys y la mantequilla y disolvemos en el fuego sin que llegue a hervir. cuando tengamos la crema lista la dejamos enfriar en la nevera. Como os he dicho en la entrada yo prepararía doble cantidad de crea a fin de rellenar el bizcocho una vez calado de almíbar. Y listo.