¿Os he dicho alguna vez que me encanta hacer bizcochos?, creo que si, pero levantarme por la mañana y pensar que tengo para desayunar un rico bizcocho casero me saca una sonrisa mañanera. Intento variar, hay cientos de recetas y me gusta probar, pero reconozco que cuando voy con prisa hago el típico de yogur que nunca falla.
Éste de hoy lleva buttermilk que le da mucha esponjosidad al bizcocho, ese toque húmedo que hace que quieras pecar un poquito mas y coger otro trocito.

La harina que he utilizado en ésta receta es una harina ecológica de Harina Tradicional Zamorana, y lo que mas me ha llamado la atención es que es una harina super suelta, la he tamizado porque siempre lo hago, pero casi no hay diferencia entre la tamizada y la que sale directamente del paquete, es una gozada. Cuando tenemos calidad en los ingredientes la verdad es que se nota.
INGREDIENTES
250 gr. de harina ecológica de Harina Tradicional Zamorana
200 ml. de buttermilk (mezclamos 200 ml. de leche con una cucharada de zumo de limón, dejamos reposar unos minutos y ya la tenemos)
3 huevos
200 gr. de azúcar
120 gr. de mantequilla
30 ml. de zumo de naranja
2 cucharaditas de levadura en polvo
1/2 cucharadita de bicarbonato
una pizca de sal
2 cucharadas de cacao en polvo Valor
ralladura de naranja
