Es un clásico. Por lo menos en mi casa, donde cuando oyen la palabra chocolate se ponen más alegres que unas castañuelas. Y cuando huelen los aromas que salen de la cocina se marcan una romería hasta el altar de los fogones. Tienen una fe un poco especial. Quieren ver para creer y quieren oler para relamerse. Dicen que nos acordamos de santa Bárbara cuando truena; pues bien, mi familia se acuerda de mí cuando les llega el olor del chocolate. Entonces se aproximan con ojos tristones, como de penitente. Y como soy magnánima intento complacerles y hago uno de los bizcochos que más les gusta. Es fácil, barato y es un postre que siempre suele dejarte en buen lugar. No sé qué espera mi familia para subirme a los altares.
RECETA . INGREDIENTES
300 g de harina. 250 g de chocolate. 220 g de mantequilla. 180 g de azúcar glas. 4 huevos. 1 naranja. 1 sobre de levadura Royal.
PARA LA COBERTURA:
100 g de chocolate. 100 g de nata líquida. 20 g de mantequilla.
. PREPARACIÓN
Deshacer al baño María el chocolate troceado junto con la mantequilla a temperatura ambiente y reservar. Separar las claras de las yemas. Batir las yemas junto con el azúcar con unas varillas hasta que estén cremosas y blanquecinas. Añadir el chocolate y la harina tamizada con la levadura y continuar batiendo hasta que esté bien mezclado. Incorporar la ralladura de la naranja y el zumo de la misma (6 cucharadas) y mezclar suavemente. Montar las claras a punto de nieve hasta que estén bien firmes y agregarlas a la preparación anterior con movimientos envolventes para que no pierdan volumen. Engrasar un molde con mantequilla o espray. Verter la masa y hornear con el horno precalentado a 180º durante 35 minutos, aproximadamente. Sacar el bizcocho del horno y esperar un poco a que se temple. Desmoldarlo y dejarlo enfriar sobre una rejilla.
COBERTURA:
Trocear el chocolate y ponerlo en un cazo con la nata. Calentarlo a fuego suave y remover hasta que se deshaga. Retirar del fuego y añadir la mantequilla, mezclar hasta que se funda. Cubrir el bizcocho con esta mezcla. Decorarla con confites de colores.