Estamos en plena temporada de mandarinas y me apetecía mucho hacer una receta con ellas. Hace poco vi un bizcocho por las redes de mi amiga Teresa Vivancos y no pude resistirme a adaptarlo. Así que el resultado es este fantástico Bizcocho de Mandarina y Almendra. Un bizcocho fácil pero súper delicioso que sé que se va a convertir en una de vuestras recetas de cabecera desde el momento en el que os lancéis a hacerlo por primera vez.


Y digo que es una adaptación porque el de mío compañera era de coco. El coco me encanta, pero me apetecía hacer una versión diferente, aprovechando las mandarinas, como os digo, y lo he adaptado a mi molde, que era un poco mayor que el de Teresa. Además, mi crumble en vez de coco, obviamente, lleva avena, que me encanta incorporarla siempre al crumble. El resultado es una maravilla y espero que os animéis a hacer este Bizcocho de Mandarina y Almendra.



Dificultad: Fácil
Horneado: 40 mins
Tiempo: 50 mins (aprox)
Temporada: Invierno
Raciones: 10 personas
Etiquetas: Postre
Adaptada de:
- Comenzamos precalentando el horno a 170ºC y engrasamos un molde de 20cm.
- Con una batidora de mano, trituramos las mandarinas, con la piel incluida. Todo junto. Reservamos.
- Batimos con unas varillas la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar hasta que quede cremosa.
- Añadir los huevos uno a uno, integrando uno antes de echar el otro y mezclamos bien. Después, añadimos la leche y el batido de mandarina. Mezclamos todo bien.
- Mezclamos la harina con la almendra, la sal y la levadura. Añadimos poco a poco a la mezcla anterior y mezclamos con cuidado con una espátula.
- Para el crumble, mezclamos en un cuenco todos los ingredientes. Tenemos que conseguir una especie de arena.
- Vertemos la masa sobre el molde y ponemos el crumble encima con cuidado. Horneamos a 175ºC , calor arriba y abajo, durante 35-40 minutos, hasta que al pinchar con un cuchillo salga limpio. Si veis que el crumble se dora mucho, lo tapamos con papel de aluminio.
- Servimos a temperatura ambiente.

Aunque parezca loco, batimos la mandarina entera, así tendremos parte de la cáscara como ralladura y aprovecharemos toda la jugosidad de la fruta.