BIZCOCHO DE MANZANA Y NARANJA EN HORNO

Hace tres años perdí la inspiración

Sin ella no era nadie

Había deseado tanto ser un escritor reconocido. Y lo fui durante dos años

Un único libro consiguió alzarme a lo más alto, catapultarme entre los mejores escritores, en las listas más vendidas, entre los libros más recomendados y leídos

Y después nada. Así sin más. Nada

Cuando me puse a trabajar sobre mi siguiente obra, tuve un bloqueo mental y nada salía de mi cabeza

Pensé que sería algo pasajero, algo fácil de solucionar

Mi agente y toda la editorial, esperaba el siguiente best seller como agua de mayo. Y no llegó

Tuve que vender el fabuloso apartamento que había comprado en el centro de la ciudad, vender mi coche y pasar a vivir en el extrarradio, en un piso de alquiler que a duras penas podía pagar

Los adelantos de dinero es lo que tienen. Si no cumples, te ponen por delante el contrato que firmaste henchido de valentía y creyéndote invencible. Y cuando llega la peor de las realidades, te dan una patada en el culo y te dicen que fue bonito mientras duró y que pase el siguiente

El siguiente no eres tú, ya no tienes que ofrecerles

Mientras me lamentaba de mi mala suerte, escondiéndome del mundo, descubrí dos cosas

Una, que las musas tal vez existieran y yo las había menospreciado y dos, aprendí a cocinar

La cocina era lo único que me sacaba de encima la nube negra

Siempre había sido un pésimo cocinero. Del huevo frito y de hervir pasta, no había pasado

A cambiar eso me ayudó mi madre. En sus intentos por sacarme del pozo en el que me encontraba, me traía cada semana una cesta llena de tuppers

Hasta que un día me dijo que no podía con tanto peso y que a partir de ese momento haría la compra para mi, cerca del mercado donde vivía yo, que ya tenía bastante con los dos transbordos de metro que debía hacer cargada. Y que me espabilara cocinando

Ella elegía la compra de la semana y yo no rechistaba. Todo lo que me traía me parecía bien

Entre las recetas que ella me cantaba y las que encontraba navegando por internet, me pasaba horas en la cocina o bien buscando recetas cada vez más elaboradas

Así logró también sacarme de casa para acompañarla a hacer la compra

Todo fue de una manera natural, ella me conocía bien y sabía que no debía forzarme a nada, su dedicación y constancia, haría su trabajo

Cuando caí en la cuenta que cocinar me hacía la vida más ligera y me vaciaba la cabeza de todo lo innecesario, me sumergí en ello

Dos sartenes, dos cazuelas y el horno, eso fue todo lo que necesitaba

Me aficioné tanto, que acabé hablando de cocina con todo el mundo

Mientras decidía qué hacer con mi vida, la cocina se convirtió en mi hobby y en mi salvación

De aquellos momentos de tan desesperantes, ha pasado un año

Para mi fue un paso lógico tener mi propio blog y más tarde un canal de vídeos de recetas

Ahora tengo miles de seguidores

Tampoco tardaron mucho en contactarme para hacer televisión teniendo mi propio espacio de media hora. Nada atrae más que el renacer de un fracasado

En poco menos de un mes, sale a la venta mi primer libro de cocina

No tengo pretensiones. No descubro nada nuevo

Mis recetas son sencillas y resultonas. Yo que yo hago ya lo han hecho otros

Mi diferencia es que acompaño las recetas con pequeñas historias que aún se me ocurren

Esto me regala pequeñas alegrías. Ya he superado por completo mi fracaso

Con esto de la cocina, no buscaba ni el éxito ni el reconocimiento

Mis madres y sus amigas están entusiasmadas, mucho más que yo

Con esto no quiero decir que no me alegre

Yo quiero tener los pies bien afianzados en el suelo y sobre todo que las musas me guíen siempre y me acompañen

No es fácil. Mi antigua editorial anda rondándome. En las comidas con ellos, les agoto a base de hablarles de recetas y más recetas

No es fácil mantener la cabeza fría

PD Segunda parte del relato que acompaña la receta de Guiso de sepia con alcachofas y champiñones
Relato dedicado a Humi Mazon Mencia por la idea






INGREDIENTES
3 huevos
1 yogur natural
200 g de azúcar
125 ml de aceite de oliva
220 g de harina integral
1 sobre de levadura
4 cucharadas de copos de avena
2 manzanas
2 naranjas

Para el glaseado

Azúcar glas
Leche

ELABORACIÓN
Pelar las manzanas, quitar el corazón y triturarlas o rallarlas
Rallar la piel de las naranjas

En un bol batir los huevos y el azúcar
Añadir el yogur y el aceite
Batir
Añadir la harina tamizada y la levadura
Batir

Añadir los copos de avena, la manzana y la ralladura de naranja
Remover hasta integrar con una espátula con movimientos envolventes

Precalentar el horno a 180º con calor arriba y abajo

Preparar un molde rectangular pulverizando con spray desmoldante
Colocar papel horno

Verter la masa en el molde

Hornear unos 45
Dependerá del horno de cada uno

Antes de desmoldar, hacer con un cuchillo hacer unos hendiduras en el bizcocho
Verter por encima un poco del zumo de naranja, dejar que absorba

Cuando el bizcocho esté tibio, hacer una mezcla de azúcar glas con un poco de leche hasta conseguir un glaseado al gusto
Verter el glaseado por encima

Receta adaptada de la revista Postres Lecturas nº 27 pág.141