
Es como un mantra que se repite una y otra vez siempre que exprimimos naranjas para hacer un zumo para alguien. Decimos: Tómatelo pronto, ahora que está recién exprimido, porque si no pierde todas las vitaminas. Es una leyenda pseudogastronómica que ha pasado de generación en generación. Se lo oímos decir a nuestras abuelas, a nuestras madres y a nosotras se nos ha escapado alguna que otra vez, pero es totalmente falso que la vitamina C se volatilice como por arte de magia si no engullimos el zumo cuando el exprimidor todavía está dando vueltas. La Revista Española de Nutrición Humana y Dietética publicó en su día que la vitamina C se conserva perfectamente en el zumo hasta 12 horas, aunque el sabor puede volverse más amargo. Dicho en otras palabras: que no hay prisa y que cuando se nos vaya a escapar la frase de marras (Tómatelo pronto…) es mejor que nos mordamos la lengua. Y hablando de morder, aquí os dejamos este bizcocho de naranja que podréis degustar pausadamente porque os aseguramos que las vitaminas no se escaparan; en primer lugar porque lo dice la Ciencia y en segundo lugar porque en pocas horas no quedarán ni las migajas.
