Esta es una de las recetas de bizcocho más sencillas y rápidas de mi blog. Además, es la que más he repetido por el buen resultado que siempre da: Queda esponjoso y tierno, mantiene perfectamente la humedad durante días, si es que no desaparece antes y el sabor es super rico.
Ingredientes:

Precalentamos el horno a 180 grados.
En un bol grande cascamos los huevos y añadimos el edulcorante. Batimos con la batidora eléctrica hasta que espume, el azúcar se disuelva y quede una mezcla ligeramente blanquecina. Añadimos el aceite y la vainilla y batimos hasta integrar. Seguidamente añadimos los ingredientes secos (harinas, levadura, bicarbonato y sal) y mezclamos bien hasta integrar estos ingredientes en la mezcla húmeda. Finalmente añadimos las nueces, mezclamos y vertemos la masa en un molde ligeramente engrasado (el mío es de silicona de unos 20 cm de diámetro)
Llevamos al horno por unos 35-40 minutos, comprobando siempre con un palillo, que salga limpio y una vez que esté listo lo dejamos enfriar.
Imaginaros el olor que queda en casa al hornear esta maravilla
Si no queréis hacer uno entero si no algo más pequeño, es muy fácil con estas cantidades preparar solo la mitad. Además, como os decía, si lo preparáis con antelación pero queréis tomarlo durante toda la semana se mantiene perfectamente tierno. Una opción genial, llena de nutrientes, alta en fibra y muy saludable como desayuno o merienda ¡En casa nos encanta! Y es estupendo para llevar.

¡Que lo disfrutéis! ¡Mua!