Me he animado a preparar la versión del clásico bizcocho de yogur que casi todos hemos hecho tantas veces a lo largo de nuestra vida Lo preparé con harina integral y con azúcar de coco, para no usar productos refinados y también he bajado bastante las cantidades de edulcorante (el azúcar de coco, en mi caso, si sois muy dulceros podéis ponerle más) y de aceite.
Como el yogur que he usado viene en un bote grande (Yogur natural de oveja, bien espeso), no tenía medidas de yogur y he usado tazas. Igual, al variar tanto las cantidades creo que para este caso es mucho más fácil así.
Ingredientes:
En un bol grande cascamos los huevos y los batimos junto con el azúcar hasta que espume y el azúcar se disuelva, unos 2-3 minutos con la batidora de mano eléctrica.
Añadimos el aceite, la cáscara de limón, el zumo y el yogur. Batimos hasta incorporar. Finalmente añadimos la harina y la levadura, y lo mezclamos bien hasta incorporar los ingredientes secos a los húmedos.
Engrasamos un molde de silicona y vertemos en él la mezcla. Llevamos al horno por unos 50 minutos a 180º, o hasta que el pastel esté cocinado.
Dejamos templar un poco, desmoldamos y dejamos enfriar por completo (Si es que podemos resistirnos a no probarlo antes!)
Quedó super tierno y húmedo a pesar de haber bajado bastante la cantidad de grasa. Con ese saborcito a limón…mmmhhh…en serio, una delicia de bizcocho! Creo que fue todo un acierto usar el yogur de cabra, tanto por su consistencia, como sabor así que os animo a prepararlo igual.
¡Espero que lo disfrutéis!