Me suele gustar publicar en el blog una vez por semana, casi siempre los jueves, pero últimamente ando siempre con prisas. Y la verdad, es que para publicar contenido hecho a todo correr y sin revisar, y andar estresada, pues prefiero tomarme más tiempo, y digo yo que así salimos todos beneficiados. De todos modos, somos muchos los bloggers que nos tomamos este, nuestro “hijo adoptivo”, bastante más en serio de lo que en un principio nos planteamos. Estos últimos días, no hago más que recordarme a mi misma que el blog nunca debería ser una obligación, y que si se convirtiera en una, perdería toda la gracia y la esencia de lo que significa para mí, un modo de desconectar de la rutina, una plataforma para compartir ideas y aprender y no un trabajo. Y bueno, todo esto viene a que la semana pasada no hubo receta en Xabi Likes Chocolate por diferentes motivos.
(Atención, que hoy me dá por hablar, si lo que quieres es la receta, sáltate mi parrafada…)
Llevo unas semanas enganchada a una serie de libros que me tiene un poco apartada del blog. Yo soy de leer bastante pero a menudo me cuesta encontrar libros escritos en castellano que me lleguen a enganchar de esta manera tan tonta. Esta vez ha habido suerte y la “Trilogía del Baztán" (Dolores Redondo) me ha tenido durante noches leyendo hasta las mil, en lugar de redactando publicaciones de recetas para el blog, o durmiendo como el resto de los mortales. Poco tiene que ver la trilogía del Baztán con la cocina, aunque alguna mención hay a la repostería tradicional Navarra, pero de un modo un tanto macabro que a punto estuvo de quitarme las ganas de hornear durante unos días. En realidad, lo que me ha enganchado de verdad son los escenarios que tengo aquí cerquita, tan típicos de novela negra y las descripciones del paisaje oscuro y lluvioso del Baztán, entremezcladas con la mitología vasca.
Ahora sí, a pesar de mi afición por estos libros, nos hemos seguido alimentando y el horno ha seguido funcionando como siempre, ha sido más bien la redacción de esta receta la que se ha hecho esperar, porque lo que es el bizcocho ya hace unos días que desapareció.
Este bizcocho de manzana y centeno marca todas las casillas de lo que me apetece últimamente y además es el dulce MÁS BUENO que he probado en mucho tiempo. Un bizcocho sencillo, muy de invierno, de aspecto y sabor rústico, pero realmente delicioso, perfecto para disfrutar con un té y un buen libro durante estas tardes de frío que hemos tenido.


Manzana y centeno, una combinación poco habitual, me dirás…
Espera a probarla…
Seguro que no soy la única en afirmar que las manzanas son la fruta por excelencia de la repostería de estos meses fríos y combinadas con canela, tienen el poder de transportarnos a algún momento feliz y generalmente invernal.
Respecto al centeno, su uso tal vez te resulte algo peculiar. Yo ya lo he usado en más de una ocasión en repostería y siempre me ha encantado el resultado. Olvídate del sabor amargo que siempre relacionamos con el pan de centeno, aquí no hay nada de eso, este es un bizcocho de sabor inconfundiblemente dulce, con el añadido de todos las cosas buenas que le aporta el centeno (menos gluten, alto contenido en fibra, hierro, minerales y un largo etcétera).
Más peculiaridades…
No lleva azúcar sino sirope de arce, que le da un punto extra de humedad y ese aroma inconfundible.
Y respecto al relleno de mascarpone y sirope de arce, es totalmente opcional. La verdad es que el bizcocho queda superjugoso sin rellenos. Pero ya sabes lo que me gusta a mí el mascarpone, así que digamos que añadirle esa capa generosa entre bizcocho y bizcocho lo hace ese poquito más especial y tal vez menos de andar por casa.
Espero haberte convencido ya, porque es hora de comenzar.
Bizcocho Integral de Manzana y Centeno
TIEMPO DE ELABORACIÓN
20 minutos + 1 hora de horneado
INGREDIENTES
Para el bizcocho
Para el relleno
UTENSILIOS
ELABORACIÓN
Para el bizcocho
Para el relleno



NOTAS
FUENTES
Una receta adaptada del libro “Love, Bake, Nourish” (Amber Rose).
Más información sobre la “Trilogía del Baztán” en la página de Dolores Redondo.