
"Mi mamá dice que la vida es como una caja de bombones, nunca sabes qué te va a tocar", decía Forrest Gump sentado en el banco del parque con su camisa a cuadros, una caja de bombones sobre las rodillas y una maleta al lado. ¡Genial! La frase y la escena. Porque, además, es cierta. Cuando abres una caja de bombones siempre dudas sobre cuál coger porque quieres el mejor y lanzas tus dedos depredadores sobre el de la esquina y a medio camino te arrepientes porque el que está más próximo a ti tiene mejor pinta, te seduce más y parece que te grite "cómeme, cómeme". Y ya no os digo nada cuando el bombón está envuelto en un papel brillante de colores, señal inequívoca de que es de licor. La duda se agranda porque ni ves la forma del bombón ni sabes de qué licor está hecho su corazón. Para desvanecer tantas dudas hemos elaborado nuestros propios bombones, que sabemos a ciencia cierta que contienen crocanti, coco o mermelada.
Uno de los últimos puntos de la receta recomienda conservar los bombones en un lugar fresco y seco. ¡Ésta si que es buena! ¡Conservar, dice! ¡Pero si estos bombones no llegarán a la noche!
PARA EL RELLENO:
