

Toas las mares tiene penas,pero la tuya es mayor,porque azotan los judíos
a tu Hijo el Redentor.....Ay,ay,ay.....ay,aaaaay, aaaaayyyyyyyyyyyyy!!!!!!...¿Que qué estoy haciendo?...pues cantando saetas!!!!, que pensábais que había perdido el norte ?, pues un poco si, pero no del todo. Cómo ya os expliqué en otra entrada, mi hijo Ángel (el del tambor) ha entrado como músico en una banda y se lleva todo el santo día tocando el dichoso instrumento (el tambor , claro, no seáis mal pensados).En casa no hemos terminado con el villancico de "Los peces en el río", cuando estamos inmersos en las marchas procesionales y por supuesto también con las saetas. Cada vez que nos subimos al coche Ángel me dice.."mamá tu cantas una saeta y yo toco el tambor", como os podréis imaginar yo de Semana Santa los pestiños, el bacalao y las torrijas, pero de saetas...ná de ná. Pero como todas las madre cada una hace lo que puede y yo le estoy empezando a coger el gustillo a esto, con deciros que estoy empezando a componer letras y todo. Eso si un poco disparatadas. Pero todo sea por la música!!!!.
Para empezar este año algo muy dulce, que es como yo deseo que transcurra este, seguro que os va a gustar mucho.
Ingredientes:
para el bizcocho:
Un yogurt natural azucarado(yo utilizo yogurt griego)
Medio vaso de yogurt de aceite de girasol.
Dos vasos de yogurt de azúcar.
Una cucharadita de canela.
Tres vasos de yogurth de harina para bizcochos (lleva levadura incorporada).
4 huevos (clase L).
Para el almíbar:
Canela en rama .
Una copa de coñac, grandecita.
Un vaso de agua .
Un vaso de azúcar.
Para la crema pastelera:
500 ml. (medio litro) de leche entera.
corteza de limón (solo la parte amarilla)
Una rama de canela.
150 gramos de azúcar.
45 gramos de maicena (harina de maíz).
Tres yemas de huevo.
Preparación de la crema pastelera:
Ponemos a calentar la leche con el limón, la canela y el azúcar. Cuando rompa a hervir la apartamos y la dejamos infusionar con el limón y la canela hasta que temple.
En un cuenco mezclamos muy bien las yemas de huevo con la harina de maíz hasta formar una crema. Cuando la leche esté templada le añadimos un poco a las yemas y seguimos moviendo con las varillas hasta integrarla bien, cuidando de que no forme grumos.Añadimos la totalidad de la leche, sin dejar de remover. Lo ponemos en una cazuela a fuego lento, sin dejar de batir hasta que espese y tenga la consistencia que deseemos. Debéis tener en cuenta que cuando la crema se enfría espesa aún más. Dejarla enfriar completamente antes de usarla.