INGREDIENTES:
- 250 GRS. DE CHOCOLATE AL 85% (*).
- 150 GRS. DE MARGARINA VEGETAL.
- 3 PLÁTANOS MADUROS.
- 2 CUCHARAS SOPERAS DE ESENCIA DE VAINILLA.
- 250 GRS. DE HARINA DE ALMENDRAS.
- 200 GRS. DE NUECES PICADAS.
- 6 GRS. DE LEVADURA QUÍMICA (sin glúten).
- 60 GRS. DE CACAO EN POLVO.
- 200 GRS. DE BEBIDA DE CHUFA (**).
(*) Esta cifra indica el porcentaje de pureza del chocolate, cuánto más porcentaje marque, más puro es, y por ende, es más amargo, por eso, si lo preferís menos amargo, podéis bajar el porcentaje.
(**) Podéis poner la bebida vegetal que más os guste.
ELABORACIÓN:
- Derretimos el chocolate con la margarina al "baño maría" (si lo preferís podéis hacerlo en el micro, con cuidado de no quemar el chocolate).
- En un recipiente amplio machacamos con un tenedor los plátanos.
- Agregamos la bebida de chufa y batimos bien con unas varillas hasta que quede totalmente integrado. Yo no he puesto ningún tipo de endulzante, pero si os gustan las cositas bien dulces, en este paso es donde tenéis que añadir el azúcar o fructosa o sirope (la sacarina no aguantará el calor, así que no os la recomiendo)
- Incorporamos poco a poco el chocolate derretido y mezclamos bien hasta que quede totalmente integrado.
- Mezclamos la harina de almendras con el cacao y la levadura.
- Le agregamos la crema de chocolate y mezclamos, batiendo hasta que quede una mezcla homogénea y sin grumos.
- Picamos las nueces, espolvoreamos un poco de cacao y las "rebozamos" en él. Con esto conseguimos que queden dispersas en la mezcla sin hundirse al fondo.
- Agregamos las nueces a la masa y las integramos en ella.
- Encamisamos un molde cuadrado con margarina y cacao espolvoreado, cubriendo bien para que no se nos pegue la masa, y ponemos nuestra mezcla. 
- Damos unos golpecitos contra la mesa para sacar las posibles burbujas de aire y alisamos la superficie. 
- Llevamos al horno (precalentado), y yo lo puse a 180 grados durante una hora (pero ya sabéis que mi horno es un poco cacota y calienta muy mal, así que si vuestro horno funciona bien, ponedlo a 170 grados y a partir del minuto 35 id comprobando si está cocinado pinchando el centro con un palillo, si sale limpio está listo).
- ¡Y listo! Un delicioso brownie sin huevo, ni leche, ni lactosa, ni glúten, apto para casi todos los gustos y necesidades con un delicioso sabor....¿gustáis?, jejeje.
Como sugerencia, cuando sirváis el brownie, podéis añadir una o dos bolas de helado de vainilla, que le aportará un toque de frescura y ligereza al postre, ya que el brownie por sí solo es bastante denso al paladar.
Bueno, y con este último consejo me despido, pero no me voy sin recordaros que si tenéis alguna duda, ruego o sugerencia, o simplemente queréis pasaros a saludar, ¡adelante!, que yo estaré encantada de responderos.
Un beso gigante a tod@s y ¡HASTA PRONTO!