Le pidió que se sentara a su lado, le quedaba poco tiempo y había que aprovecharlo, esa tarde le hablaría del lugar al que no debería ir nunca. Empezó así: "Hay una ciudad en la ruta de los peregrinos que va desde la Ciudad de la Destrucción a la Tierra de la Paz. Satán y sus compañeros tratan siempre de desviar a los peregrinos del duro y estrecho camino que lleva a la Paz, y han elegido la ciudad de Vanidad como emplazamiento de una feria que ofrece tentaciones irresistibles a los peregrinos. La ciudad está controlada por personajes como el Odio, la Mentira, la Crueldad y el Implacable, que no pusieron objeción a que la Feria de Vanidades permaneciera abierta veinticuatro horas al día, todos los días del año. La Feria de Vanidades está primorosamente instalada en calles y callejuelas iluminadas con faroles de color rojo sangre, que arrojan una luz morbosa sobre los toscos y lascivos rostros de los vendedores. Se organizan numerosos espectáculos callejeros para atraer clientes, incluyendo robos, asesinatos, estafas, adulterios y falsos testimonios. La actuación es continua, sin cobrar nada por la admisión. En los tenderetes se venden las vanidades de diferentes países y regiones, clasificados por calles que se identifican con el nombre de cada país. Los peregrinos que se dirigen a la Tierra de la Paz se ven obligados a atravesar Vanidad, encontrando el camino entre el laberinto de calles atestadas de bufones, monos, timadores y ladrones. Los peregrinos deben cerrar sus oídos a las insinuaciones de las seductoras y a los gritos de los mercaderes que ofrecen vanidades a precio de saldo. En las tiendas se amontonan toda clase de vanidades, incluyendo casas, tierras, honores, títulos, conquistas amorosas y todo tipo de placeres y delicias. Siempre hay una abundante oferta de prostitutas, alcahuetes, vidas, cuerpos, almas, plata, oro, perlas y piedras preciosas. Los habitantes de Vanidad son gente violenta y caprichosa, y los peregrinos que atraviesan la ciudad deben procurar pasar inadvertidos. De otro modo acabarán en la picota o en el cepo, por falsas acusaciones, e incluso les llevarán a juicio, para someterse a la dura justicia del Señor del Odio" Cuando el anciano acabó de hablar el sol comenzó a ocultarse y el frío empezó a sentirse, entraron en la casa...
BROWNIES DE GARBANZOS Y CALABACÍN
(con mayonesa de manzana verde y cilantro)
Ingredientes:
1 bote pequeño de garbanzos cocidos.
2 huevos.
75 grs de queso crema.
50 grs de queso rallado (mezcla de 3 quesos).
Pan rallado ( ½ taza aprox.)
1 diente de ajo muy picadito.
2 cm de jengibre fresco rallado
½ c.c de cúrcuma (opcional).
½ c.c de sal de apio (opcional).
½ c.c de comino molido (opcional).
Pimienta negra molida, al gusto.
No llevan ni mantequilla ni aceite.
Elaboración:
Lavamos el calabacín muy bien, pero no lo pelamos, únicamente le cortamos los extremos y lo rallamos con un rallador de agujeros gruesos. Reservamos.
En un bol amplio lavamos bien los garbanzos con agua fría y procuramos quitarles las pieles frotándolos suavemente con las manos, se soltarán fácilmente, llenamos el bol de agua fría, removemos, los garbanzo quedarán abajo y las pieles subirán, así será más fácil deshacernos de ellas.
Escurrimos bien y trituramos los garbanzos con un tenedor. Reservamos.
En un bol amplio ponemos todos los ingredientes (como cuando vamos a hacer la masa para las albóndigas) el calabacín habrá soltado algo de agua así que, lo escurrimos bien.
Encendemos el horno a 180º
Mezclamos todo bien y lo ponemos en nuestros moldes para brownies o en moldes para pastelitos individuales.
Metemos la bandeja al horno durante 15 minutos calor arriba y abajo y aire.
4 c.s de mayonesa.
2 c.s de yogur natural.
1 c.c de pasta de manzana verde.
1 c.c de cilantro fresco picado.
Mezclamos todos los ingredientes muy bien y acompañamos nuestros brownies con esta deliciosa y refrescante salsa.
La idea para esta receta la he tomado "prestada" de Sweetaddict, tiene unas recetas buenísimas, esta me gustó tanto, tanto...que no he podido por menos!!