
Puedo decirte que están buenísimos, y que son fáciles y muy rápidos de preparar, pero creo que ,sin duda, la mejor presentación para estos buñuelos de calabacín es que te enseñe su interior.

1Utilizaremos un calabacín grande, de buen tamaño y con su piel, así que previamente debemos haberlo lavado muy bien. Lo vamos a cocinar conjuntamente con la masa de los buñuelos, por lo que necesitaremos un corte fino. Lo ideal será utilizar un rallador, por la parte de agujeros más gruesos.
Además y para evitar que el calabacín suelte agua durante el cocinado y nos ablande en exceso la masa, una vez que lo tengamos cortado, vamos a añadirle sal y lo dejaremos en reposo, como unos 20 minutos. Pasado ese tiempo, habrá soltado ya una buena cantidad de líquido, aún así, siempre es mejor, terminar de escurrirlo del todo.
2 Prepararemos la masa: ponemos en un bol los huevos, junto con un yogur natural y sal y pimenta al gusto. Batimos, como si fuéramos a hacer una tortilla, hasta que el yogur se haya disuelto.
Añadimos ahora el calabacín en tiras, recuerda, debe estar muy bien escurrido. Por último, incorporamos la harina y una cucharadita rasa de levadura. Y mezclamos todo bien, hasta que la masa sea fina y sin grumos, Debe quedar con una consistencia similar a la de la imagen, y siempre podemos rectificar la cantidad de harina si lo necesitamos.
3 Finalmente, pasamos a freír. Como siempre en este tipo de preparaciones, ponemos a calentar abundante aceite. Cuando esté bien caliente, vamos añadiendo cucharaditas de masa, les damos forma redondeada y a temperatura media freímos los buñuelos.
Cuando estén dorados a nuestro gusto los sacaremos y los colocaremos en un plato con papel absorbente hasta que eliminen el exceso de aceite.


Servimos enseguida, como más ricos están es recién hechos!

