Mientras vagaba a solas, respirando la brisa amable del mar, Miguel soltó las amarras de su nostalgia por el mundo perdido. Miró hacia su pasado y vio a un Miguel pleno y satisfecho, libre como solo lo puede ser un hombre que actúa, vive y piensa de acuerdo a su conciencia. Así llegó hasta el restaurante donde habían quedado, vagando y mirando al pasado. En el transcurso de la comida, agotada la segunda copa de vino, se miraron a los ojos, como si quisieran ver algo agazapado más allá de las pupilas del otro, en algún pliegue remoto de sus conciencias. Como si todo lo que representaban el uno para el otro estuviera en los ojos. Porque todo está en los ojos. Miguel dejó a un lado los mares de los desengaños, los desiertos de los abandonos, las montañas de las frustraciones y encontró detrás de aquellos ojos el oasis tranquilo, amable y protector de un amor que se le ofrecía sin exigencias de compromiso. Luis, tal vez, se topó con la gratitud, con su asombro invencible ante la certeza de que algo invaluable le pertenecía y lo completaba. La sonrisa llegó a sus bocas, las manos se desplazaron por la mesa para colocarse la de uno sobre la del otro, y sin palabras apostaron por la seguridad que solo trae el amor.
CABELLOS DE ÁNGEL DE PAPAYA
Ingredientes:
350 g de azúcar.
350 g de agua.
½ limón, el jugo.
Elaboración:
Pelar la papaya y rallarla con un rallador de agujero grueso o bien cortarla en tiritas muy finas.
Pasarlos por agua hirviendo sin que ablanden mucho, retirarlos, escurrirlos y ponerlos a secar un rato en un lugar seco y templado. (Si la papaya no está muy dura, nos saltamos este paso).
En una olla poner el azúcar con el agua y cocinar hasta que forme un almíbar. Cuando tenga punto de hilo agregar la papaya seca y seguir cocinando hasta que el almíbar espese y pegue.
Añadir el jugo de limón, dejar 1 minuto más y luego verter por cucharadas en un plato o bandeja amplia para que enfríe.
Podemos utilizarlo para rellenar unas crepes, poner sobre unas tostadas o hacer unos pastelitos al momento (con unas tartaletas y crema pastelera, como he hecho yo).