El café vienés , es un café expreso, doble o pequeño, que en vez de leche va cubierto con crema batida. Es muy popular en los cafés de Budapest y Viena, tan antiguo como el cappuccino.
Es uno de los más populares y demandados en cualquier parte del mundo. Es ideal para los amantes del café, su delicado aroma y sabor a canela o hacen irresistible.
El una de las mejores formas de terminar una buena comida o acompañar la merienda de la tarde. Bien calentito es reconfortante y lo mejor es que lo puedes variar según tu gusto... yo lo he hecho con café soluble , pero podéis hacerlo con café expreso, como os guste a vosotros...
Montamos la nata y cuando empiece a espesar vamos añadiendo el azúcar glas mientras montamos hasta que esté compacta. La ponemos en una manga pastelera y la reservamos en el frigorífico.
Ver imagen
Calentamos el agua hasta que empiece a hervir. En un recipiente ponemos el agua , le añadimos el café soluble y cuando se haya diluido le añadimos azúcar al gusto.
Lo servimos en los vasos y les ponemos la nata montada por encima.
Ver imagen
Los espolvoreamos con canela molida y los servimos inmediatamente , antes de que se enfríen.
¡Riquísimos!