Esther, mi vecina, era igual a todos los niños del barrio, pero era distinta. Es decir, se reía, se sentaba, se vestía, hacía bromas, corría, bailaba como podría hacerlo cualquiera de nosotros. Pero las cosas que contaba no se parecían a la vida que los demás del barrio vivíamos: que el año nuevo en su familia era en septiembre, ni siquiera tenía fecha fija porque el calendario era lunar; que el mesías no había llegado y que aún lo estaban esperando, por eso no celebraban el nacimiento del Niño Jesús; que no rezaba en la iglesia, sino en la sinagoga, y no los domingos, sino los viernes; que Israel también era su patria aunque nunca hubiera estado allá. Cuando llegó al barrio se presentó así: Me llamo Esther, como la de la Biblia, y tu? Yo me llamo Vanesa pero me dicen Vane, y sentí como si mi nombre no tuviera peso, era un nombre sin más, no estaba en ningún libro sagrado. Inicialmente nuestra amistad era balcón. A ella no la dejaban entrar a casas ajenas y a mi no me dejaban salir, así que lo de amigas, es un decir. Ella se paraba unos minutos debajo de mi balcón y me relataba algo, siempre había sucesos a su alrededor. A los dos años de vivir en el barrio, murió doña Raquel, la abuela de Esther. Me llamó la atención el gorrito que los hombres tenían en la cabeza; me enteré de que se llamaba kipá y de que los hombres no debían tener la cabeza descubierta en presencia de Dios. Y como todos los hombres tenían puesta la kipá, pensé que Dios estaba en la casa de mi amiga y lo había traído la abuela muerta. Unos días después de que terminara el ajetreo en la casa de los vecinos y la calle recobrara la calma, Esther volvió a aparecer debajo de mi balcón. Mi mamá me dio permiso para venir a visitarte. Aunque nunca la había invitado a entrar, me gustó la idea. Bajé corriendo a abrir la puerta. A partir de ese momento, puedo decir que, nos volvimos las mejores amigas. Éramos las mejores amigas de lunes a viernes en las tardes. Los fines de semana, ella iba con su familia y yo con la mía. Ella iba al cine con su grupo y yo a la disco con el mío. Nunca intentamos cruzar esos mundos, era tácito que pertenecíamos a esferas diferentes aunque viviéramos en la misma calle y habláramos el mismo idioma. Siempre teníamos historias para compartir.
Hoy triplete de recetas, menú completo cuyo protagonista es el calabacín desde el principio de la comida hasta el fin.
CALABACÍN ENCURTIDO
Ingredientes:
Cebolla tierna.
Vinagre.
Sal (opcional).
Perejil.
Elaboración:
Lavar y pelar el calabacín (todo o a rayas) y cortarlo en bastones o a rodajas.
Cortar la cebolla en trozos no muy grandes.
Poner el calabacín y la cebolla en un recipiente, añadir un poquito de sal (opcional) y cubrir con vinagre. Dejar en el frigorífico hasta el momento de servir.
Nota:
*Está mucho mejor según pasan los días.
*Se puede "rebajar" un poquito el vinagre con vino blanco.
*Este entrante lo he preparado para muchísimas personas y siempre ha sido un éxito.
PELOTITAS CRUJIENTES DE CALABACÍN, QUESO Y CECINA
La idea de estas pelotitas me la ha inspirado María José, yo le he puesto un poquito de mi toque personal, pero la idea sigue siendo suya.
Ingredientes (18 pelotitas aprox):1 calabacín de unos 165 grs.
1huevo semi batido.
50 grs de queso rallado (mezcla de 3 quesos)
50 grs de cecina muy picada.
Pimienta negra recién molida (al gusto)
½ c.c de tomillo seco (opcional).
4 ó 5 c.s de pan rallado.
Para el rebozado:
1 huevo batido.
Pan rallado.
Panko.
Elaboración:
En un bol ponemos el huevo y lo batimos un poquito, añadimos el calabacín, el queso, la cecina, un poquito de pimienta molida, el tomillo y el pan rallado.
Mezclamos todo bien y dejamos reposar durante una hora en la nevera, así el pan absorberá el exceso de líquidos, y todos los sabores se integrarán.
No he puesto sal porque los quesos y la cecina ya llevan sufiente.
Rebozado y fritura:
Formamos pequeñas bolas un poco más grandes que una nuez y las pasamos primero por pan rallado, luego por huevo batido y finalmente por panko (esto le dará una corteza muy crujiente). Freímos en aceite caliente y cuando estén nuestras pelotitas doradas las sacamos y dejamos sobre papel absorbente para que dejen allí el exceso de grasa. De aquí al plato.
Acompañamiento:
Base: Salsa de tomatillo verde (salsa mexicana, un puntito picante).
Cima: Mermelada de tomate rojo y hierbas aromáticas (salvia, romero, orégano).
TARTA DE CALABACÍN CON SU COBERTURA DE CHOCOLATE BLANCO.
Ingredientes:
Para el bizcocho base:
250 grs de calabacín.
3 huevos.
150 grs de azúcar.
1 c.c de jengibre.
¼ c.c de nuez moscada.
1 ½ c.c Canela
Ralladura de lima (o limón).
100 grs de aove suave.
200 grs de harina.
10 grs de levadura tipo Royal.
Pizca de sal.
Para la cobertura de chocolate blanco:
*para realizar esta cobertura necesitaremos un termómetro de cocina.
270 grs de yogur griego.
360 grs de chocolate blanco.
25 grs de azúcar invertido.
90 grs de mantequilla.
Para decorar:
Algunas tiras de piel de calabacín (bien lavadas y secas).
Elaboración:
Bizcocho de calabacín:
Rallamos el calabacín y reservamos hasta su uso.
Encendemos el horno a 180º (que vaya calentándose, todo será rápido de elaborar).
En un bol batimos los huevos junto con el azúcar y la ralladura de lima hasta que doblen su volumen (unos 10 minutos aprox). Añadimos el Aove cuidando de que la mezcla anterior no baje.
Mezclamos la harina, la levadura, la nuez moscada y el jengibre y se lo añadimos tamizando de tres veces a la mezcla de huevos, azúcar y aceite. Por último añadimos el calabacín.
Una vez frío guardamos es bizcocho en una bolsa de plástico hasta el día siguiente, que será cuando montemos nuestra tarta.
Cobertura:
Fundimos el chocolate a 40º máximo (mejor hacerlo al baño maría para controlar la temperatura).
Mezclar el yogur y el azúcar invertido y calentar en el microondas a 35º (esto nos llevara unos 23 segundos, pero mejor ir comprobando, a los 20 sacamos, removemos y comprobamos, y así hasta que esté). Mezclamos con el chocolate y emulsionamos con la batidora de brazo (la de toda la vida de dios). Calentamos la mezcla hasta 35º y añadimos la mantequilla cortada en dados, removemos hasta que esté todo perfectamente integrado. Pasamos esta mezcla a la nevera por un mínimo de 24 horas, lo cual permitirá que en el momento de utilizarla tenga la consistencia ideal para cubrir nuestro bizcocho.
Montaje:
Partimos el bizcocho a la mitad (hice dos tartas) y luego abrimos los bizcohos al medio (en horizontal) para rellenar una de las partes con cobertura de chocolate, tapamos con el otro medio bizcocho y cubrimos con la cobertura de chocolate blanco. Decoramos al gusto con la piel de calabacín confitada.