
En alguna ocasión he mencionado lo que me gusta la cocina de proximidad. Poder comer vegetales que por la mañana estaban plantados y a mediodía están en tu mesa, es un lujo para el paladar y la nutrición.
Tengo la suerte de vivir en un pueblo rodeado de huertas y mar. El paisaje cambia por los colores que tiñen la tierra.
Es el caso de la Horchatería Vida, una alquería donde aparcar tu bici y comprar verduras de temporada y recién recolectadas. Tienen dulces caseros y un espacio donde conviven pavos reales, conejos y gallinas. Si se quedan sin lechugas, te esperas, ¡y recolectan más! Para los catetos-urbanitas como yo, es algo ¡de categoría mundial!
En esta ocasión fueron unos calabacines...
Para 6 unidades:
-3 calabacines pequeños
-200 g. de pavo braseado Campofrío
-dos puñados de espinacas frescas, limpias y picadas
-150 g. de queso manchego tierno
-aceite de oliva virgen
-sal y pimienta
-nuez moscada, perejil,...
Quitamos los extremos de los calabacines y partimos por la mitad a lo largo. Vaciamos con un sacabolas.


