Hoy os traigo una estupenda receta, original y deliciosa al más puro estilo Ottolenghi (siempre que uso zaatar pienso en él, jeje). Una receta sencilla y rápida a pesar de que por el nombre pueda parecer lo contrario. Hoy en día no es difícil encontrar ingredientes de Asia u Oriente Medio en el supermercado o en alguno de los numerosos bazares que ya se encuentran en casi todas las ciudades, así que no hay excusa para no preparar este plato. Ideal si tenéis invitados, sorprenderéis sin duda con un delicioso y diferente entrante.
- Para el aliño, que hice un poco a ojo, mezclamos el tahini, con el limón y una pizca de sal. Removemos y llevamos a la consistencia líquida deseada añadiendo agua. Mezclamos bien.
- Ya solo queda colocar las rodajas de calabaza en una fuente y aliñar. Como toque final espolvoreamos más zaatar y unas semillas. Yo las puse de girasol pero cualquier otra variedad que os guste quedará genial también. Ya veréis qué entrada tan deliciosa!