Cuando llega octubre, las calabazas invaden las cocinas de media España. No es solo por el Halloween anglosajón que tanto nos ha conquistado, sino porque descubrimos que detrás de esa cáscara naranja se esconde una verdadera mina de posibilidades culinarias. Ya sea rellenas, en postres, en cremas o convertidas en figuras de ensueño, este fruto nos ofrece mucho juego.
Lo interesante es que no necesitas ser un chef profesional para sacarles partido. Desde preparaciones dulces hasta platos de cuchara, se adaptan a cualquier nivel de cocina. El truco está en conocer las variedades que tienes a mano y qué recetas funcionan mejor con cada una.
Aquí hemos reunido las propuestas más versátiles: desde clásicos rellenos que funcionan como plato principal, hasta creaciones de pastelería que cautivarán a los más pequeños de la casa. Todas ellas comprobadas y listas para que las disfrutes en tu mesa.
Un repaso práctico por las formas más versátiles de cocinarlas, desde lo más sencillo hasta opciones más elaboradas que sorprenderán en la comida familiar.

El relleno de carne es un clásico que no falla: jugoso, contundente y perfecto para una cena sin complicaciones. Te sorprenderá lo bien que funciona esta combinación.

Aquí verás cómo darle una vuelta más saludable al clásico: las acelgas aportan frescura y verdura sin restar protagonismo al sabor. Una opción equilibrada que gusta a todos.

Aquí entran en juego las variedades más pequeñas, ideales para rellenar. El jamón y los camagrocs le dan un aire sofisticado sin perder la facilidad de preparación.
Suave, reconfortante y lista en poco tiempo, esta crema es perfecta para los días más frescos. Una propuesta de cuchara que reconforta de verdad.
La repostería también se rinde a este ingrediente: estos cupcakes combinan la dulzura del bizcocho con un aroma otoñal muy especial. Ideales para la merienda o para sorprender en cualquier merienda.

Diversión y chocolate en cada bocado: figuras decorativas que además se comen. Los peques enloquecerán con estas creaciones dulces.

Bizcochos con forma de calabaza que puedes hacer días antes y que mantienen una miga esponjosa. Perfectas para la merienda festiva sin prisas de última hora.

Lo mejor de trabajar con este fruto es que combina facilidad con versatilidad. Tanto si buscas algo salado para la comida como algo dulce para el postre, siempre encontrarás la receta que se ajusta a lo que necesitas. Y si encima consigues que los niños coman verdura sin protestar, ya habrás ganado la partida.