Hoy he pasado un día bastante agradable, había quedado temprano con mis padres para irnos a un pueblo de Badajoz donde vive uno de mis hermanos. Hemos ido a verlo jugar y después hemos ido a comer. No os podéis imaginar lo que nos hemos reído, entre uno y otro hemos llorado de la risa, una risa tan sana y sincera que sin duda no olvidaré este día.
Limpiamos los calamares y los cortamos en tiras. Ponemos una cazuela al fuego con un poco de aceite de oliva donde freiremos la cebolla a fuego lento, picadas muy finas. Hasta que estén blandas, pero no doradas.
Añadimos los calamares y rehogamos, moviendo a menudo. Incorporamos los tomates previamente pelados y cortado en dados pequeños, seguimos rehogando 15 minutos mas.
En un mortero machacamos el ajo junto a la guindilla, azafrán y perejil, desleímos en una cucharada de agua y vertemos en el guiso. Mezclamos bien.
Por último pondremos el vino y sazonamos con sal y pimienta, tapamos la cazuela y dejamos cocer lentamente otros 20 minutos mas a contar desde que empieza a hervir.
Servimos bien calientes acompañados por ejemplo de arroz blanco, patatas, alguna ensalada o lo que mas nos guste.