Este sábado he preparado una calçotada en casa, claro que sin hoguera ni leña más bien al horno.
Ya los he preparado algunas veces en temporada de calçots, salen muy ricos, vamos que se pueden comer la mar de bien.
Los calçots para los que los desconozcan: son unas cebollas tiernas, dulces y se les llama así por que conforme van creciendo la parte tierna dentro de la tierra.
Originarias de Valls, (Tarragona).
Son cocinados en leña y colocados sobre una teja, se mojan en salsa de calçots.
La manera de comerlos es toda una tradición y la gracia que tiene de colocar un gran babero, ya que se cogen con los dedos por las hojas verdes, que están quemadas de las brasas y se mojan en la salsa, sin utilizar cubiertos, con lo cual terminas con unos dedos muy sucios.
En la receta tradicional de la salsa de calçots se usan ñoras. En el romesco se usa pimiento choricero. La diferencia es sutil, pero evidente en el sabor: la ñora es dulce, y el pimiento choricero es amargo. La salsa romesco es menos espesa que la salsa de calçots Porque se le echa un poco de caldo del pescado.
Ingredientes para 2 personas:
Poner en remojo las ñoras cortadas y sin pepitas, mínimo 1/2 hora, yo la tuve 1 hora larga.
Asar los pimientos y los tomates al horno con un chorrito de aceite
Coger los tomates y pimientos asados juntamente con el pan y hacer un puré.
Pelar los ajos. Añadir los ajos junto con las almendras y las avellanas machacar en el mortero.
A continuación agregar al mortero el trozo de guindilla, la carne de las ñoras y un poquito de vinagre y una pizca de perejil picado.
Mezclar todos los ingredientes y machacar en el mortero o bien pasarlo por la batidora.