
El caldo de carne es un imprescindible de los recetarios, perfecto y muy reconfortante para tomar solo y un básico que necesitamos añadir en otras recetas, como salsas, guisos, platos de arroz, …Además, la carne que utilizamos para prepararlo, nos servirá después para hacer, por ejemplo, unas ricas croquetas.
Su elaboración es muy sencilla, con unas verduras de las que solemos tener en el frigorífico y unos trozos de carne y/o huesos, prepararemos un buen caldo de carne natural, sin aditivos ni grasa malas, y muy superior en calidad y sabor a cualquier otro caldo que pudiéramos comprar ya elaborado.
A estos ingredientes imprescindibles para hacer un caldo o fondo de carne, puedes añadir otros a tu gusto para enriquecerlo: carcasas o traseros de pollo, huesos o tacos de jamón, más verduras,…
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Si queremos conseguir un caldo de carne oscuro y de sabor más intenso, debemos hornear la carne, los huesos y las verduras. A mi, particularmente, me gusta más la versión cocinada en cazuela, también con mucho sabor, pero más suave. Así es como la preparo:
1 Ponemos a calentar en el fuego una cazuela honda con el fondo cubierto de aceite de oliva. Cuando adquiera temperatura, incorporaremos el trozo de carne y los huesos de ternera.







* Puedes reducir el tiempo de cocción preparando el caldo en la olla rápida. Sigue las instrucciones del fabricante de la tuya para saber el tiempo recomendado de cocinado. Esta versión rápida de la receta no resulta tan sabrosa, pero el caldo de carne tiene también una buena calidad.
Como ves, esta no es una receta complicada, pero lleva su tiempo, así que conviene preparar 3 ó 4 litros de caldo cada vez que nos ponemos. Puedes conservarlo durante unos días en el frigorífico, aunque yo suelo congelar el que no utilizo, así siempre dispongo de un buen caldo de carne listo para utilizar en cualquier momento.

