
La noche anterior, pon las alubias blancas en remojo con abundante agua fría. Al día siguiente, escúrrelas y enjuágalas bien antes de usarlas. Este paso es fundamental para que las alubias se cocinen de manera uniforme y queden tiernas.
En una olla grande, introduce el lacón, el tocino y los chorizos con suficiente agua fría. Lleva a ebullición a fuego medio-alto y, cuando rompa a hervir, retira la espuma que se forme en la superficie con una espumadera. Cocina durante unos 30 minutos para que las carnes suelten todo su sabor.
Incorpora las alubias escurridas a la olla con las carnes y el caldo. Remueve suavemente y deja cocinar a fuego medio durante unos 45 minutos o hasta que las alubias comiencen a estar tiernas. Si es necesario, añade un poco más de agua caliente para que todo quede bien cubierto.
Pela y corta las patatas en trozos medianos y añádelas a la olla junto con los grelos o el repollo bien lavado y troceado. Cocina todo junto a fuego medio durante unos 20 minutos más, hasta que las patatas estén completamente cocidas y los grelos estén tiernos.
Prueba el caldo y rectifica de sal, teniendo en cuenta que las carnes ya aportan bastante sabor salado. Retira las carnes, córtalas en trozos y sírvelas junto al caldo bien caliente en platos hondos. Acompaña con pan gallego para una experiencia completamente auténtica.
Puedes preparar este caldo el día anterior, ya que de un día para otro los sabores se intensifican y el plato queda aún más sabroso. Si no encuentras grelos, sustitúyelos por repollo o berza, que también funcionan muy bien en esta receta.