

No es la primera vez que recurro a la masa de pizza para preparar un plato diferente con dicha masa, tal como hice con el strómboli de pollo asado. Me encanta preparar masa de pizza en casa, de hecho es una de las cosas que más años llevo elaborando, incluso me sirvió de rehabilitación tras mis tres fracturas (dos por caida de la bici con ambas muñecas rotas en el espacio de dos años, y una tercera rotura de húmero al año siguiente, tras un partido de baloncesto con mis hijos y sobrinos, que aún a fecha de hoy, sigo sin encontrarle explicación). 
Sin embargo, en esta ocasión he recurrido a una base de pizza ya elaborada que para platos como el de hoy da un excelente resultado. El relleno manteniendo el salmón, podéis modificarlo a vuestro gusto y añadir otras verduras que estén más de temporada o sean más acordes con vuestro paladar. Iba a decir que en casa gustó mucho, bueno los que tuvimos ocasión de probarlo, porque mi mujer, que estaba de curso y llegó a la hora de la merienda, ni lo vio. Yo, de pasada para catarlo, a ver que tal estaba de sabor, tuve suerte y me pude comer una porción, pero el bárbaro de mi hijo mayor acabó a escondidas y sin preguntar, inexplicablemente con el resto y eso que son unos cuantos gramos; en fin, es buena señal de que estaba delicioso, os lo dejo como prueba.
Trocear fino todas las verduras y el salmón.
En una sartén grande, poner las dos cucharadas de aceite y dorar a fuego lento la cebolla junto al jengibre molido, aproximadamente durante 8-10 minutos.
Incorporar el pimiento rojo y el verde junto a las pasas. Saltear unos 3 minutos más.
Ahora añadir el salmón y sofreir junto a las verduras hasta que cambie de color. Retirar la sartén del fuego y dejar enfriar completamente. Escurrir bien el exceso de aceite que pueda haber para no empapar posteriormente la masa de la pizza. Añadir el perejil picado.
Extender la masa de pizza sobre la bandeja de horno a la hemos puesto papel de hornear. En el borde más cercano a nosotros, poner a lo largo la mozzarella.


Hornear a 180ºC durante 15-20 minutos o hasta que veamos la masa dorada y crujiente. Es importante escurrir muy bien el sofrito para evitar que se empape la masa de la pizza.
Una vez en su punto, retirar del horno y cortar en porciones. Está delicioso tal cuál o acompañado de salsa marinara o un alioli casero.